Cascada sojera II

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marco.jpg La segunda semana de mayo de este año se decretaron retenciones móviles a la renta agropecuaria.

Nada de tocar la minería, ni el petroleo, ni la pesca, ni las financieras, por lo menos hasta donde yo se.

Algunos productores rurales empujaron entonces a sus peones a que salieran a protestar en las rutas, mientras ellos esperaban a un lado, preparando el asadito.

Las voces, yendo de acá para allá harían el resto. Y lo hicieron.

Entonces llegó el turno de las organizaciones "representativas" de las "bases", que se agruparon y en pocos días consiguieron que los conglomerados urbanos mas grandes empezaran a sentir la escasez de productos del campo. Joder! pensamos, pero la heladera se mantuvo casi llena.

Todo estaba tan confuso que hasta la iglesia intentaba dar sus explicaciones, como las que ensayó Marcó en C5N, pero sea como fuere la versión hegemónica ya estaba instalada: era "el" gobierno contra "el" campo. Yo al menos me la creí.

Luego de 3 meses el "conflicto" siguió autopropulsado pero siempre manteniendo la misma tensión en el mismo eje (gob vs campo), lo que era la mejor prueba de que a todos los participantes les convenía.

Hasta que toda la leña se haya quemado todo seguirá.

La red sojera

Todo muy bonito, pero mi forma de ver las cosas es ahora completamente distinta.

Es que cuando las cosas pasan determinado umbral, la tensión no la generan ya los actores desde sus singularidades, sino que éstos son convocados para mantener el conflicto colectivo, para tejer la trama de la historia común.

Alguna vez nos puede llamar la atención una hormiga en una hoja, pero en otras el hormiguero empieza a resultarnos mas importante que todas y cada una de las hormigas y esto es lo que sucedió acá.

Como decía Borges del Ajedrez:

"En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas...

No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada."

Como sugerí en el post anterior, se trata del juego y no de los jugadores; es decir, se trata de un conflicto dentro de una red donde los actores y sus relaciones se acomodan al impresionante aumento del precio de la soja y otros productos agropecuarios, pero nada incumbe a los que estamos del lado de "afuera".

Todos los participantes de esta red productora (intendentes, productores pequeños y medianos, gobernadores, fabricantes de maquinaria, exportadores, tractores, blogs, Delia, balcones, el asfalto, recursos mediáticos, Alfredo, ejércitos de peones, etc) se alinean para jugar, en el mismo plano, en un mismo tablero. No importa si miran para un lado o para el otro, son a estas alturas simplemente piezas.

Un elemento es clave para sostener mi hipótesis: si alguien está en la agenda del secretario de planeamiento del gobierno es mas probable que esté también en la agenda del secretario de planeamiento del grupo del campo.

Es decir si alguien conoce a De Vido y mas probable que lo conozca a Llambias que aquel que no. La naturaleza triangular de las redes es la que las hace tan fuertes, resilientes y aun frágiles si se sabe donde golpearlas.

Alcanza una mínima toma de distancia para reconocer sistemas cruzados de favores, por medio de testaferros que operan en ambos "sentidos" de la partida: políticos productores agropecuarios y productores agropecuarios políticos. Por ejemplo, la Aceitera General Deheza de la familia del senador oficialista Roberto Urquía, debería reintegrar al Estado 36 millones en retenciones.

Digo ademas que es una sola red porque presenta las propiedades de una red: como cuando a uno le dicen que eso que mueve la cola, tiene 4 patas, ladra, muerde y lo llevan con una correa es un perro.

Atributos de las redes sociales complejas por donde se mire: leyes de la potencia (pocos con mucho), efectos "pequeño mundo" (todo se difunde muy rápido por los SMSs), swarmings (tribus ruteras), tipping point (cambios de estado brusco de modo) y cascada informacionales (cadenas de emails).

Entonces yo diría que abajo hay una red.

Sobre locuras de las redes

Voy a permitirme algunos antecedentes de lo que escribo.

Por empezar la crisis de los tulipanes en la Holanda de 1634 tiene un rostro parecido a lo que estamos viendo y viviendo. Iniciada una creencia contagiosa esta puede extenderse hasta límites insospechados, por más loca que sea, siempre que supere determinado umbral.

En aquella Holanda algunos especuladores habían llevado el precio de los bulbos de tulipanes a un precio ficticio, lo que atrajo la codicia de los que vieron ahí la posibilidad de fáciles y enormes ganancias en poco tiempo. Hubo una corrida, alcista.

Se llegaba a cambiar una casa por una planta de tulipán, pero ¿cuanto podía durar semejante tontería colectiva?

No mucho: en 1636 sucedió en crack y los precios de los tulipanes se desmoronaron tanto como habían subido: los vendedores influenciaban sobre otros vendedores, que también estimulaban las ventas y por lo tanto el precio bajaba.

Un siglo después al mismísimo Newton le sucedió enroscarse en la espiral hacia arriba que se creó alrededor de la South Sea Company.

En el siglo XX Hardin puso el acento en un fenómeno pariente del que mencioné: las tragedias de las tierras comunales, una de las tantas cosas que suceden cuando los humanos decidimos copiar (o no) las conductas de otros que tiene que ver con bienes comunes o públicos.

Herbert Simon decía que la racionalidad está limitada por tensiones externas y por los comportamientos emergentes de la interacción de esas mismas racionalidades.

Habría que saltar por las ideas de Thomas Schelling, de Barabasi, Mark Newman y Duncan Watts entre otros, pero en fin, no es la idea de este post analizar esto concienzudamente, solo quería hacer los punteos que me llevarían a decir que debajo del supuesto conflicto existe una red, un trama, un circuito donde las vías de circulación ya están definidas previamente y por mas que sepamos que hay callejuelas muy románticas.

La red negocia con otras redes

Ahora leo que se propone una salida a la "crisis" que podría dar risa en otras circunstancias: para los enfermos hospitales y para los que mueven cosas y se mueven as sí mismos caminos asfaltados ¿es que quieren que nos movamos hasta enfermarnos?

¿Porque no se usan esas retenciones para subsidiar a los habitantes de las ciudades que quieran producir en el campo?

¿Porqué no abren el juego al 98 % que está mirándoles como se dan palmaditas?

¿Porqué la reforma agraria sigue siendo mas tabú que el incesto?

¿Y no nos hagamos los distraidos; que mejor que este conflicto para aumentar el precio de la soja?

Es obvio que ninguna de estas ideas solo bocetadas seán tomadas en cuenta porque el juego se auto limita dentro de una membrana de convenciones, vegetales, gestos, historias, objetos rudos, carnes y discursos de balcón para que nada nuevo entre, para que algunas de las propiedades de las redes sigan apareciendo, entre ellas la que dice que el 20 % se quedará con el 80 %.

Las grandes ciudades han padecido bloqueos desde la antigüedad y Buenos Aires no escapa a la regla pero no podemos estar tan desorientados como para que hasta la Iglesia salga a explicar lo que sucede.

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