El péndulo de la restauración: hegemonía, retroceso fósil y las grietas de la extrema derecha global
El escenario geopolítico contemporáneo asiste a una restauración coordinada, aunque profundamente fragmentada, de las fuerzas de la derecha radical y el ultraconservadurismo. Desde Washington y Bogotá hasta París y Roma, los antiguos y nuevos centros de poder buscan desmontar los consensos multilaterales, la agenda climática y los derechos sociales acumulados en la última década. Sin embargo, lejos de presentarse como un bloque monolítico y homogéneo, esta ofensiva exhibe severas contradicciones internas, fricciones imperiales y, sobre todo, una tenaz resistencia en los territorios periféricos.
1. El chantaje transaccional y las fricciones en la cumbre
El reciente encuentro de la OTAN en Ankara ha puesto al descubierto las costuras de la supuesta «internacional soberanista». Las declaraciones de Donald Trump, manifestando una vez más su desprecio por la estructura multilateral de la alianza y lanzando dardos directos a figuras de su propio arco ideológico como la primera ministra italiana Giorgia Meloni —a quien acusó de «equivocarse» y «no ayudar»—, demuestran que la hegemonía trumpista no admite socios, sino vasallos.
Para Trump, la política exterior es una transacción de suma cero. La alineación ideológica automática no garantiza inmunidad frente al chantaje arancelario o militar de Washington. Al mismo tiempo, sus amenazas redobladas hacia Irán señalan el retorno de una retórica belicista unilateral que busca forzar a Europa a una subordinación total, rompiendo cualquier margen de autonomía estratégica en el viejo continente.
2. El retorno de la locomotora fósil en Colombia
El impacto de esta restauración se siente con fuerza en América Latina. La reciente victoria en Colombia del abogado ultraconservador Abelardo de la Espriella, por un margen inferior al 1%, marca un brusco freno de mano para la transición energética que había liderado Gustavo Petro. De la Espriella ya ha anunciado que su prioridad absoluta será la explotación masiva de recursos fósiles, el retorno del fracking y la flexibilización de las licencias ambientales, alineándose explícitamente con la agenda desreguladora de la administración de Donald Trump.
Frente a la pretensión de convertir nuevamente al país en una economía meramente extractivista —en un momento donde las exportaciones no energéticas habían superado por primera vez en una década a las mineras—, las comunidades locales y los movimientos ambientales ya han comenzado a movilizarse. Figuras como Yuvelis Morales Blanco, galardonada con el premio ambiental Goldman por frenar el fracking en Puerto Wilches, encarnan la resistencia de los territorios. En las cuencas del río Magdalena, el agua no es un recurso a subastar en la bolsa de Houston; representa la vida, la cultura y la soberanía de comunidades que se niegan a ser zonas de sacrificio para el déficit fiscal y el enriquecimiento concentrado.
3. La trinchera judicial y el asedio a las instituciones francesas
En Europa, el asalto al poder de la extrema derecha también choca con sus propios límites institucionales y éticos. En Francia, Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional, intenta blindarse políticamente tras ser condenada por el Tribunal de Apelación de París por el desvío sistemático de fondos públicos del Parlamento Europeo para financiar a su partido.
Aunque Le Pen intenta forzar una narrativa de victimización y continúa su campaña presidencial para 2027 amparándose en el recurso de casación para sostener una debilitada presunción de inocencia, el desgaste es inocultable. Su primer viaje de campaña en Sarthe tuvo que ser suspendido de urgencia debido al repudio de manifestantes locales. La contradicción de postularse como defensora de la ley y el orden mientras se evade el cumplimiento de condenas por corrupción revela el verdadero carácter de estos proyectos: el uso de la estructura democrática para desmantelarla desde dentro.
4. El síntoma de la descomposición social
Por último, el drama humano en el plano micro refleja las tensiones de una época caracterizada por la mercantilización absoluta de la vida. El proceso judicial en Augsburgo, Alemania, por el asesinato por encargo de una madre de tres hijos —planificado por su expareja y ejecutado por un sicario por una mísera suma de dinero—, expone la cara más cruda de la descomposición social. Cuando las relaciones humanas y la propia vida se reducen a transacciones de dominación y propiedad, el contrato de violencia personal se vuelve el espejo sombrío de los contratos de despojo a gran escala. La detención de colaboradores involucrados en el tráfico de armas y la alteración de testimonios demuestra cómo las economías ilegales y la impunidad operan en el corazón de las sociedades del bienestar europeo.
Conclusión
El péndulo de la restauración ultraconservadora busca imponer un retorno a un orden jerárquico, fósil y autoritario. Sin embargo, sus grietas son profundas: se quiebra ante el egoísmo transaccional de Trump, se enfanga en la corrupción judicial de Le Pen y, fundamentalmente, choca con la resistencia organizada de comunidades indígenas, feministas y ecologistas que defienden la vida frente al saqueo. La disputa por el futuro no está cerrada; se libra en cada palmo de tierra, desde las riberas contaminadas del Magdalena hasta las calles de las provincias francesas.






