21 de Agosto 2008

Privada de que?

vidaprivada.jpgQue raro, pero esta es una Historia de la vida privada en Argentina que encontré buscando el tomo que me falta de otra colección del mismo nombre.

Sea como fuera este libro del profesor Ricardo Cicerchia me gusta porque está lleno de mapas, cuadros estadísticos, fotografías, planos y grabados de un mundo artístico y arquitectónico ya ido, pero que a la vez perdura.

Sin embargo creo que el texto está algo "inflado" de contextos que no eran necesarios, excepto para los estudiantes de historia.

Las descripciones de cuestiones generales, como unas glosas sobre historia mundial de la medicina no van bien con el principal foco de la obra, a saber: los hábitos, lo íntimo, lo doméstico de la vida rioplatense y como de esas regularidades fueron configurándose las identidades ciudadanas que aún persisten, a pesar de que las materialidades son otras.

Buenos Aires fue el reborde del mundo y sigue siéndolo, allí donde van a parar gestos y gestualidades de los centros, pero deformadas por un largo viaje o reinventadas a partir de su barrosa llegada a las costas.

Acá todo puede hibridarse, solaparse, entusiasmarnos o resultar repugnante, hasta Shakespeare nos resulta sin sentido pero Adrian Suar es un genio, nos despertamos a las 3 de la mañana a ver a un gordito alentando a un equipo de vaya a saber que en las olimpiadas, pero lo que dice indymedia es una tontería.

Sin embargo el bandoneón de un regordete alemán reinventó el tango en el barrio de la Boca y el fútbol nacido en la "academia" terminó por ganarle a los ingleses con un manotazo de dios.

Así es Buenos Aires, está privada, pero no tanto: cuando terminé de leer el libro en el bar de la facultad, delante mío convivían dos carteles bien dispares.

po.jpg

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18 de Agosto 2008

Estética plástica

osvaldo.jpgUna serie de eventos completamente inútiles me llevaron a este posteo.

Por un lado un maní me afectó una muela, lo que me regaló varias horas de permanecer despierto leyendo y tomando calmantes.

Por otro lado Eliana Castro me facilitó un libro de Osvaldo Lopez Chuhurra: "Estética de los elementos Plásticos"

Hay otras tonterías: me gusta prender fuego y no me interesa ya ha esta altura que un libro esté recién salido de la editorial, entonces consigo libros baratos y ratos de aislamiento, porque a poca gente le gusta el humo.

El libro es fascinante: discípulo de Romero Brest, el autor escribió entre 1965 y 1975 esta historia de las creación artística que rebalsa el campo para el que se lo imaginó, que supongo será la Teoría del Arte.

Fenomenólogo, pianista, docente, investigador del CONICET, crítico, jurado acá y allá, Lopez Chuhurra estaba embebido de su época y estas páginas lo demuestra.

Es un texto esquemático, nítido, preciso que uno debería llevar en la cabeza cada vez que visita alguna de las exposiciones pláticas, pero sobretodo una fiel demostración de que los críticos de arte pueden escribir para la plebe.

Osvaldo Lopez Chuhurra falleció en noviembre de 2001, nosotros vamos a usar su libro en el próximo curso de Comunicación y Estética que daremos en la Universidad de Tres de Febrero.

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5 de Agosto 2008

Manuel Dorrego III

P96_20.jpgHay tanta gente que hace cosas extrañas... yo, muy cada tanto, si paso por el cementerio de Recoleta y tengo un rato libre, me doy una vuelta por la tumba de Manuel Dorrego y me quedo un ratito ahí, como si la estuviera cuidando....

Supongo que algún psicólogo recién recibido encontraría algún nudo sin desatar dentro de mi historia, sin embargo creo que lo que escribió Sarmiento sobre el nudo de la historia argentina es mucho mas interesante. Cualquier semejanza con la realidad actual es pura casualidad. No? Para el que le interese, ahí abajo va el copy paste.

"Lavalle, fusilando a Dorrego, como se proponía fusilar a Bustos, López, Facundo y los demás cuadillos, respondía a una exigencia de su época y de su partido.Todavía en 1834, había hombres en Francia que creían que haciendo desaparecer a Luis Felipe, la República francesa volvería a alzarse gloriosa y grande, como en tiempos pasados. Acaso, también, la muerte de Dorrego fue uno de esos hechos fatales, predestinados, que forman el nudo del drama histórico, y que, eliminados, lo dejan incompleto, frío, absurdo. Estábase incubando, hacía tiempo, en la República, la guerra civil: Rivadavia la había visto venir, pálida, frenética, armada de teas y de puñales; Facundo, el caudillo más joven y emprendedor, había paseado sus hordas por las faldas de los Andes y encerrádose, a su pesar, en su guarida; Rosas, en Buenos Aires, tenía ya su trabajo maduro y en estado de ponerlo en exhibición; era una obra de diez años, realizada en derredor del fogón del gaucho, en la pulpería, al lado del cantro. Dorrego estaba de más para todos: para los unitarios, que lo menospreciaban; para los caudillos, a quienes era indiferente; para Rosas, en fin, que ya estaba cansado de aguardar y de surgir a la sombra de los partidos de la ciudad; que quería gobernar pronto, incontinenti; en una palabra, pugnaba por producirse aquel elemento que no era, porque no podía serlo, federal en el sentido estricto de la palabra; aquello que se estaba removiendo y agitando desde Artigas hasta Facundo, tercer elemento social, lleno de vigor y de fuerza, impaciente por manifestarse en toda su desnudez, por medirse con las ciudades y la civilización europea. Si quitáis de la Historia la muerte de Dorrego, ¿Facundo habría perdido la fuerza de expansión que sentía rebullirse en su alma, Rosas habría interrumpido la obra de personificación de la campaña, en que estaba atareado, sin descanso ni tregua, desde mucho antes de manifestarse en 1820, ni todo el movimiento iniciado por Artigas e incorporado ya en la circulación de la sangre de la República? ¡No! Lo que Lavalle hizo, fue dar con la espada, un corte al nudo gordiano en que había venido a enredarse toda la sociabilidad argentina; dando una sangría, quiso evitar el cáncer lento, la estagnación; poniendo fuego a la mecha, hizo que reventase la mina por la mano de unitarios y federales, preparada de mucho tiempo atrás.

Desde este momento, nada quedaba que hacer para los tímidos..."

Así están las cosas, pensaba, mientras me caía la ficha de que uno de los primeros detenidos-fusilados de la Argentina todavía sigue ninguneado, al tiempo que la estatua de su asesino todavía se levanta frente al edificio de Tribunales de la Argentina.


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29 de Julio 2008

Ultimas imágenes de la ciencia III

revello.jpgAsí son las cosas en este planeta digital: justo cuando termino de leer el libro de Torre Revello "La sociedad colonial, Buenos Aires entre los siglos XVI y XIX" me encuentro en la Web con unas ideas de David de Ugarte para la fogonear la polémica sobre la crisis de la ciencia.

Vaya, un libro que describe el Buenos Aires español (hasta 1810), haciendo chispas con unas quejas sobre el comportamiento actual de los eurodiputados españoles.

Unos links mas allá, manteniéndome en la linea de flotación de mi pantalla, voy a parar a una nota en el numero de Agosto del Atlantic Monthly, de Nicholas Carr, titulada Is Google Making Us Stupid? What the Internet is doing to our brains que ya dejara patitieso hace unos días a Alejandro Piscitelli y a Kevin Kelly, según leo en otros enlaces.

Asunto complejo este de ir por las superficies. Repaso: Torre Revello, David Ugarte, Nicholas Carr, Alejandro Piscitelli y otra vez al principio: Cris Anderson

Vamos por parte: Torre Revello era una rata de biblioteca que entre 1918 y 1935 se mantuvo incansablemente buscando y buscando en España documentos históricos, aún cuando desde Buenos Aires le habían dejado de enviar sus honorarios. De esos días surge el libro y la descripción de un modo porteño de ser católico y contrabandista a la vez.

Por otro lado, para David Ugarte estamos en un nuevo acto del drama Calvino vs el sacrosanto Concilio de Trento, ahora en clave digital.

Entiendo que David toca las cuerdas de una paradoja: los nórdicos europeos, protestantes, calvinistas (o primos de estos), van de los hechos a los pensamientos. Creen en la predestinación: no hay que elucubrar tanto, que para eso está Dios. Sin embargo han disparado una máquina infernal llamada Internet que funciona en reversa a su modo de vivir.

Las concepciones religiosas luteranas y calvinistas, que permitieron poner en el tope del prestigio del mundo capitalista al copyright y las patentes han entrado en un bucle: crearon una ética protestante que termina hoy desovando un animal llamado Google, que revierte todo al esquema medieval, al "pensar primero, actuar después".

Y recordemos lo que decía la Wired: Internet piensa, para que luego alguien o algo actúe, si es que lo hace. Epa, esto parece católico!

Es que los católicos piensan y luego actúan y repito: si es que lo hacen alguna vez. Como se ve claramente en el libro de Revello las imágenes, los gestos del colectivo y las leyes romanas recicladas operan endogámicamente para que nada se produzca, para que el universo siga tibio, quieto y nostálgico generación tras generación.

Ya el minero Head, relatando su viaje de 1825 por la primitiva Argentina, contaba que para un gaucho de la Pampa no había peor insulto que rechazarle el cráneo de vaca que ofrecía como asiento, mostrando así la raigambre hispana de poner el gesto por encima de todo.

Entonces me digo que es esto lo que dice la Wired: Google pega la vuelta a una nueva escolástica, que consistiría en pensar (mejor dicho que piensen los datos solos) y luego actuar.

En este lío andamos y acá aparece el proescritural de Carr y su idea de que Internet nos hace más estúpidos, que alguien está jugando con nuestro cerebro colectivo y claro, alguien nos tiene que enseñar.

Es que todo depende del cristal de intereses con los que se mira: que nuestra cognición singular y colectiva sea capaz de regenerarse puede ser visto por señores como Carr o Diego Levis como un problema horrible que puede hasta terminar con la ciencia tal como ellos la entienden, mientras que para otros es la oportunidad de barajar y dar de nuevo, de recrear y oxigenar prácticas de pocos para pocos, de devolverle la palabra a los actores y a las acciones.

Es que Carr y el resto de la troupe defensora de los derechos aristocráticos de la escritura nos agitan el peligro de la vuelta a la Edad Media, a la incertidumbre de los íconos y las polisemias no manipulables y al temor de la peste de memes: esto es lo que lo saca de sus buenas costumbres a Piscitelli, convirtiéndolo en un tardío boxeador en el ring de la Web.

Después de revolver todo este mondongo veamos que saca el tenedor: Argentina como exemplum de la deliberación infinita, de la ciencia aplastada por largos bastones y la capital mundiales del floggeo adolescente, el desarrollo del software y del rosqueo y la seducción chatera.

En esta ciudad de Buenos Aires y en la Argentina el show de la producción de papers que nadie lee es llevado a su máxima expresión, la meritocracia de la cita y del puesto ganado con el sudor de los contactos es la norma tal como describe Torre Revello: todo es apoyado en la interminable distancia del discutir para luego llegar a hacer algo, no mucho, solamente hacer.

Son las últimas imágenes de la ciencia letrada, es verdad, pero los problemas que tenemos por delante son bien difíciles, atenazados como estamos entre retrógadas escriturales y surfistas onirizados, saliendo de los corsarios ingleses para ir a parar a manos de contrabandistas sevillanos.

Lo veo en el campo de las psicoterapias, en la educación, en el periodismo, en el diseño, en el comercio, en la bioinformática: todo salta por los aires. Lo veo, pero ¿quien entiende el estallido?

Quizás una cita del libro de Torre Revello exprese el núcleo del asunto, cuando trascribe parte de una carta que escribe Santiago Liniers, luego de reconquistar para España la ciudad de Buenos Aires, que habían ocupado los ingleses: "...vienen aquí en la mayor parte polizones y desertores (españoles), los cuales despues que se enriquecieron quieren dominarlo todo, y hacerse los árbitros de la suerte de los demás, dando a la carrera de su ambición un impulso proporcionado a su falta de luces y de educación".

Creo que esta es la tarea por delante y lo que he intentado en este post: separar la paja de farsantes del trigo, perderle el miedo a lo digital y dejar que los datos y la información circulen por la red en la que cuelgan nuestros cerebros.

Es que mientras la ciencia espera a la parca en terapia intensiva, en la maternidad nace una nueva forma de conocer y diseñar el mundo. Y la cesárea no está tan fácil.

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27 de Julio 2008

Ultimas imágenes de la ciencia II

Bojowald1.jpg¿Estamos a punto de regresar a / reinventar la Edad Media?

La vida, tal como la mamamos en los pizarrones de la escuela ¿era una suposición equivocada? ¿La ciencia está tan oxidada como la religión, la carcel, el Estado o los hospitales?

Termino de escuchar una entrevista fabulosa por radio a Alejandro Horowicz, quien puntuó algunas cosas que están mas que a la vista: por ejemplo, la probabilidad de morir en un accidente de autos es 7 a 1 respecto a morir en un asalto, pero para nosotros el problema mas importante son los robos.

Otra: la deuda mundial es 18 veces mas voluminosa que sus representaciones materiales, es decir que el planeta está en quiebra.

Respecto al "campo argentino", con lo que quiera decir eso, dice que no ha sido capaz de plantear sus reclamos en clave colectiva, sólo ha sido una queja sectorial.

Y por si fuera poco: la política es una mera extensión de la esfera de los negocios privados, en un capitalismo financiero estallado, como darle la regulación de nada. Glup!

De regreso a Wired

El artículo de Chris Anderson que comentaba en el post anterior se refería a Google como metáfora de una nueva forma de conocimiento: global, distribuida, meritocrática, procomún y sobretodo capaz de convertir el problema del exceso de datos en una solución

Que ellos mismos construyan información y conocimiento ad hoc.

Uno podría preguntarse que pasaría si datos falsos afectaran conclusiones socialmente significativas, o lo que es peor, acciones.

Quien sabría si se están entrando datos correctos?

Pues este es realmente un problema, en buena medida de la ciencia actual, cuando los papers no son replicables (por ejemplo se escriben las cadenas de DNA en orden azaroso) o lo son solamente en unas condiciones especialísimas, patentes incluidas.

Otra objeción podría ser: las bases de datos están construidas según un modelo, por lo tanto el modelo nunca podría ser secundario.

Acá se me ocurre que se puede conjeturar una especie de banda de moebius, donde de las bases de datos modeladas emergan modelos que construyen nuevas bases de datos.

Dicen: más datos nos permite hacer hagamos más rápido y más eficientemente lo que venimos haciendo, pero no puede abrir nuevas posibilidades sin tratar de interpretar los datos.

Pero si leemos el posteo de Chris Anderson la idea es llegar a la conversión de la cantidad en una nueva cualidad, no en mas de lo mismo acelerado.

¿Estamos dispuestos a renunciar la lógica y el pensamiento profundo? Es otra de las cuestiones.

La diferencia entre lo analítico/determinado y lo empírico/demostrado no debe alcanzar. Quizás la exploración vaya por el lado de la abducción bayesiana.

La prueba definitiva de toda producción científica es su capacidad para hacer predicciones lo mas exactas posibles de futuros acontecimientos. Esta nube de Peta-método empírico debería adscribirse al mismo criterio. ¿Responde a esto el artículo de la Wired?

¿Confunde minería de datos con información?

Lo mejor del neoconductismo, señalan. Una correlación no construye una causa! dicen en otros comments.

¿Cómo hizo para llegar a la primera página de cobertura? Hay, evidentemente, muchas menos aplicaciones útiles de "grandes de datos" que del "fin de la ciencia". (otro de los comments en la Wired)

Mas abajo se escribió: "si bien algunos aspectos de este argumento son bastante destacados, el autor parece no tener en cuenta que matemáticas aplicadas son simplemente un ejercicio de ajuste a los modelos de datos, por lo general con un cierto nivel de error que se puede cuantificar.

Si, pienso, pero ¿porqué deben seguir siéndolo?

Volviendo a los temas planteados por Alejandro Horowicz: ¿Como entender semejante berenjenal? ¿Como puede ser que podemos hacer tan poco, predecir menos y mantener las curvas de Pareto con pendientes tan inclinadas?

Acaso otra vez inventando taxonomias, estructuras, trascendentes?

Tendremos que seguir conformándonos con modelos que se gestan en las caricaturesca cabeza despeinada de un Ludwig van Beethoven o un Albert Einstein?

En grupos de investigación donde los directores se mastican cada dos años a los becarios?

Por caso: como explicar que un colectivo construya la creencia compartida de que los accidentes en auto son un fenómeno ajeno o improbable, al menos en comparación con los asaltos?

¿No habría que saturarse de datos sobre esos accidentes? Esquinas, autos, edades, modelos, climas, antecedentes, formas de los tornillos, entrevistas a transeuntes, color del asfalto y todas los datos posibles antes de crear modelos que crean aberrantes incapacidades sociales?

¿Que mejor para probar si los datos crean por sí que los mercados financieros? Hasta los adolescentes juegan a la taimba financiera para entrenarse en futuros negocios.

¿Acaso existe algo así como "el campo" o "la política"?

¿Porqué no empezar actor por actor y ver que datos destila y luego dejar que esa data se añeje en una inteligencia híbrida y distribuida, hecha de carne y chips?

Sea como fuere, las ideas de Wired yo no las descartaría tan rápido como muchos de sus comentaristas, empecinados parece en sostener un Status Quo de las ciencias que no está pudiendo trasformar la realidad en el sentido esperable o deseable.

A las pruebas me remito, que después de todo no había tantos desastres en la Edad Media.

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22 de Julio 2008

Ultimas imágenes de la ciencia I

Bojowald.jpgChris Anderson es el editor-jefe de la revista Wired.

Un tipo al que se le ha dado por arrojar piedras cognitivas sobre lugares conocidos, a la vista de todos.

El mas reciente de estos lanzamientos es la idea según la cual la avalancha de datos y lo in-acotable de sus fuentes es en la actualidad tal que el método científico ha quedado obsoleto. Voy a tratar en este post de traducir el artículo y comentarlo.

El carozo del artículo de la Wired es que la posibilidad de recolección de hechos y cifras crece hasta llegar a los llamados por los estadísticos grandes números, haciendo que ahora más sea diferente, es decir lo cuantitativo sea cualitativo.

"Todos los modelos están equivocados, pero algunos son útiles" dijo el estadístico George Box hace 30 años y al decir esto quizás se equivocaba, pero su idea si que sería era productiva.

Increíblemente para nosotros los argentinos, Google demuestra que teníamos razón cuando atábamos todo con alambre: el asunto es que así funciona.

Es decir que empresas como Google, que han crecido en (y producido) una época de abundantes datos masivos, no tienen que conformarse con modelos, independientemente si están equivocados o no.

Hace sesenta años, dice la Wired, las computadoras apenas producían Kilobytes de información legible. Hace veinte años tuvimos los primeros Megabytes bajados de Internet. Hace diez años, el primer motor de búsqueda que documentaba Terabytes de datos. Ahora Google está llegando a la mayoría de edad: son los hijos de la Edad petabyte.

En la escala petabyte, la información no es una cuestión de simples de tres y cuatro dimensiones taxonómicas. Se requiere un enfoque totalmente diferente: hay que ver los datos matemáticamente primero y dejar el contexto para más adelante.

La filosofía de Google es que no sabemos por qué un sitio es mejor que otro, pero las matemáticas sí. Confiamos en los enlaces entrantes y los hits, no en la semántica.

En una intervención reciente, Peter Norvig, director de investigación de Google, propuso una actualización a la máxima de George Box : "Todos los modelos están equivocados, y sin embargo se puede tener éxito sin ellos."

Pareciera que la propuesta es que en este mundo de grandes cantidades de datos las matemáticas aplicadas pueden sustituir a las herramientas de conversión de datos en información en las que confiábamos hasta ahora. Primero los datos, despues los modelos y no viceversa.

Y van más allá: cada teoría del comportamiento humano, desde la lingüística a la sociología ya no pueden manejar tantos datos. La taxonomía, la ontología o la psicología:¿ Que saben sobre por qué la gente hace lo que hace? La cuestión es que hacen, y ahora podemos analizar y medir todo esto con una fidelidad sin precedentes.

Profetizan: con suficientes datos, las cifras hablan por sí solas.

¿Y la ciencia? Pues está haciendo todo alrevés, dice Chris Anderson: si el método científico se articula en torno a hipótesis comprobables con lo único que nos encontraremos es con la mente de los científicos.

Los modelos son lo que prueba entonces, y los experimentos confirman o falsean los modelos teóricos de cómo funciona el mundo. Esta es la manera de hacer ciencia ha trabajado durante cientos de años, educando a su vez generaciones de científicos.

Los científicos están entrenados en reconocer causalidades o determinaciones y comprender los mecanismos subyacentes que conectan unos elementos con otros. Una vez que hay un modelo, se pueden conectar a los conjuntos de datos con confianza.

Pero al enfrentarse a datos masivos, este enfoque de la ciencia (hipótesis > modelo > pruebas) se está convirtiendo en obsoleto.

Por ejemplo Newton propuso modelos que fueron aproximaciones de la "verdad". Hace un siglo, basados en estadísticas, contamos con otro modelo, el de la física cuántica.

En la actualidad existe una mejor manera dice Chris Anderson. Los Petabytes nos permiten decir: "La correlación es suficiente." Podemos dejar de buscar modelos.

Podemos analizar los datos sin hipótesis acerca de lo que podría mostrar. Podemos arrojar números en clusters y dejar que los algoritmos encuentren patrones donde la ciencia clásica no puede.

Neoevolución

El mejor ejemplo práctico de que vivíamos equivocados es el programa de secuenciación de genes de J. Craig Venter: usando secuenciadores de alta velocidad y superordenadores analiza estadísticamente los datos que le proveen inmensos ecosistemas. El Océano, la atmósfera, en fin, cualquier lugar donde pueda haber vida le sirve para descubrir miles de especies desconocidas de bacterias y otras formas de vida, así como el DNA que las codifica.

No solo descubrir vida, también diseñarla, patentarla y en el futuro facturar millones.

Es posible que Venter no pueda decir casi nada sobre las especies que encuentra, no sabe a que se parecen, cómo viven, o cualquier otra cosa acerca de su morfología.

Es más, ni siquiera conoce la totalidad de su genoma: todo lo que consigue son secuencias que, a diferencia de cualquier otra secuencia en la base de datos, deberían representar una nueva especie.

Matemáticas biológicas: cada secuencia nueva se puede correlacionar con otras secuencias que se le asemejen. Venter puede hacer conjeturas, pero las hace al modo google.

En esto se basa Chris Anderson para preguntarse: ¿Qué puede hacer la ciencia para aprender de Google?

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19 de Julio 2008

Niños con branquias

baricco.jpg Paradójicamente "Los bárbaros - Ensayo sobre la mutación" de Alessandro Baricco puede leerse como una de las últimas defensas de un mundo ya perdido.

Con sus propias manos de animal de aire, el próximo ahogado da sus últimos manotazos en el agua.

Así, con palabras arremolinadas en varios ensayos periodísticos, Baricco y su texto se convierten en lo que los poetas, los torneros, los domadores de caballos, las lavanderas del río o las ventosas en la espalda: reliquias, objetos venerables, turismo puro.

Sin embargo, los últimos movimientos de este moribundo resto escritural no necesariamente son de lo peor y en este caso yo diría todo lo contrario: es de lo más digno que haya leído recientemente.

A ver si me explico: están los civilizados y los bárbaros. Este posteo podría ser usado de varias maneras, pero un bárbaro haría cualquier cosa menos leerlo hasta el final, mas bien buscaría en los links, hurgaría en los costados de la imagen y en pocos segundos huiría, convencido de que ningún paso hay por acá.

En cambio un lector de mente escritural, civilizada y culta trataría esforzadamente de extraerle el corazón de sentido, el sabor añejado y, si la tuviera, una pizca de costosa profundidad con la cual remontar otras complicaciones en el futuro.

Para el bárbaro este post es un ataúd flotante llevado por la corriente: espera sin paciencia por si al llegar a la costa pudiera sacarle alguna madera para decorar su jardín provisorio.

El libro es emocionante como el final de algunas películas, como esas despedidas en las que los que se quedan saludan desde la puerta de su casa de pueblo.

Es que el texto está justamente en el tramo final de una época, de un bloque de historia a punto de caer, convertirse en un iceberg y derretirse en la nada.

Así estamos los últimos civilizados: como las últimas montoneras que cargaban a lanza contra los rifles de la capital, como los oidores españoles con los abogados criollos, como Cartago con los romanos y estos con los godos de Atalarico.

Los migrantes digitales observamos y describimos con palabras cómo los bárbaros desapilan nuestras construcciones para hacer con los restos otras nuevas.

Ya lo decía Daniel Filmus después de las elecciones "me votaron los que piensan": no solo tenía razón, sino que en las próximas sacará muchos menos votos.

Como buen manoteador Baricco agarra lo que puede y tiene a la mano: un vaso de vino, el fútbol en la televisión, los libros de Virilio, Adorno y Benjamin, un cuadro de la pared, la pantalla de google esperando.

Todos estos objetos giran en un embudo que lanza las cosas por sus bordes para que, al recogerlas, veamos que el óxido está del lado de adentro y que lo de afuera es pintura reseca.

La Muralla china sirve de muestra y epílogo: los bárbaros estaban entre nosotros, antes de la invasión final.

Yo no se si Baricco tienen razón, pero celebro esta lectura en la que me he sumergido, a pesar de que mis branquias son a esta altura unos pequeños apéndices que no sirven para casi nada.

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9 de Julio 2008

La influencia de los medios II

diabe.jpg Hasta acá llegué con mis últimas lecturas: si la redesfera de Marshall Mcluhan estaba formada por medios electrónicos y televidentes interpenetrándose y para Latour estaba constituida por prototipos ni humanos ni artificiales enhebrados sociotécnicamente, para Duncan Watts en su "Six Degrees" las redes que evolucionan, son "sucesos" que habilitan que una "influencia" se propague según algunas reglas simples.

Nada que aparezca en los programas de comunicación con abundancia, pero nada nuevo despues de todo, sin embargo ¿Como nos influenciamos con los medios? Qué nos in-forma para que después se adopten tales o cuales conductas? ¿Como es nuestro vínculo con los llamados "medios" a esta altura del siglo XXI?

Hasta hace no mucho predominaba la idea de que las ondas de influencia nacían en los centros: cadenas de televisión, centros de poder político, nudos que capturan voluntades de propagar con inversiones monetarias.

Pero si vemos con un poco de esmero el sentido común nos dice que no es tan así: el tango de los arrabales, la pólvora de la China, la democracia yanqui, el luteranismo del norte, el fútbol criollo de la "academia" me hacen dudar: es como si las innovaciones se generaran en las periferias, donde los censores de información están demasiado ocupados para controlar los flecos.

Como con el cristianismo o la punta de flecha, un pequeño suceso repercute a través de algunos túneles conectores por azar y unos encuentros fortuitos disparan una multitud de decisiones locales que se autoinducen unas a otras, cada una de ellas tomada sin planificación previa, convirtiéndose por agregación en un suceso no anticipable por nadie, ni siquiera por los propios actores.

El centro que estaba al principio en la red repitiéndose a si mismo poco podrá predecir sobre el resultado de esta cascada, porque los centros mismos emergen como consecuencia del propio suceso iniciado en los bordes.

Nace la identidad tanguera rioplatense, la obligatoriedad de las democracias parlamentarias burguesas en cada país del mundo, los pastores que interpretan las biblias mas allá de la censura vaticana o nace el amague, la finta, el gesto del engaño tan propio del fútbol sudamericano.

Pero será acaso que alguna capa intermedia de la red opera como un sector de "pequeños influyentes"?

Los modelos teóricos y las observaciones empíricas de Watts rechazan esta "teoría de los influyentes", pero habrá que seguir leyendo, porque aún no hay consenso.

Los resultados de Watts muestran que el "éxito" de una novedad en influenciar una red depende mucho más del contexto y de la susceptibilidad de una sociedad a aceptar un rumor en un momento y lugar, que del grado de influencia de los iniciadores de la campaña.

En Viral Marketing for the Real World hay bastante como para sentarse y subrayar, con detalles metodológicos de las observaciones empíricas y los modelos empleados.

La comunicación viral se fundamenta en estas ideas de Watts: pequeños documentos en youtube o en algún blog secundario, embocando la amplificación adecuada, puede producir un verdadero foco de incendio que se propague a gran velocidad por el pequeño mundo de las redes sociales.

La única defensa contra estos brotes marginales o serendipias en la sobreinformación, quizás acá haya una pista de porque los centros hacen lo que hacen.

He propuesto hace un tiempo la idea de netme para referirme a un diseño activo de estos procesos, pero justamente la ausencia de amplificación lo han dejado todavía pululando como un asteroide informacional sin que ni el mismísimo google lo hay registrado.

Ya se verá, pero por lo pronto los que hablan de estas cosas se entán conviertiendo muy rápido en centro de los pequeños nichos de la long tail.

Publicado por lukasnet a las 1:01 AM | Comentarios (0)

8 de Julio 2008

La influencia de los medios I

masaje.jpg Al releer "El Medio es el Masaje", publicado por el controversial y mal leído Marshall McLuhan y el diseñador Quentin Fiore, uno descubre que todavía tiene preguntas que hacer, aunque a decir verdad ya no tantas como hace una década.

Es que las WEB 2.x, los SMS, los floggers, los neo-iphones, jaiku, facebook y tantas otras especies maquínicas y no tanto han desarrollado una datosfera tan densa, que los presentimientos del canadiense en 1967 sobre la televisión empiezan a volverse maravillosas reliquias, pero ya no juguetes para virtualizar el mundo en que vivimos.

El libro se mete entre las diferencias de unos hijos criados bajo la tutela de la televisión y sus padres, en esa época unos migrantes hacia los rayos catódicos moldeados en el universo escritural.

Ahora es otra la rasgadura: los migrantes somos los viejos "nativos televisivos" y esta vez tenemos menos cosas para explicar que nuestros padres, porque vemos a las nuevas generaciones "nativas digitales" con un control remoto en la mano.

Si bien es un libro experimental que explora porqué el formato es el contenido y viceversa, a mi entender lo malinterpretan los que sólo encuentran una "preocupación por los efectos" en McLuhan.

Será que lo quiero defender? Supongo que algun sentimentalismo desarrollan también mis amigos los marcusianos y altuserianos provietnamitas de la Universidad de Buenos Aires.

Quizás sea porque hace tiempo me interesa la obra, ocultada por la historia oficial, de los jesuitas en Buenos Aires y el resto de Argentina y lo cierto es que nuestro autor abrevaba en el jesuita francés Teilhard de Chardin y uno de sus principales seguidores fue otro jesuita, Walter Ong.

Yo podría afiliarme tranquilamente a la Federación Internacional de Ateos así que me siento en condiciones de agregar esa forma al contenido mcluhaniano, ese tono, esa preocupación por las acciones y sus consecuencias propias de aquel grupo católico.

El supuesto abandono del contenido, que irritara tanto a las escuelas críticas de comunicación, hasta lo podemos leer ahora como corto, en vista a los planteos que acabo de entrever en los apuntes de Bruno Latour.

Es que la relación de la tecnología con la cultura no ocurren al nivel de las creencias racionales, operan sobre los modos de comprensión corporal como bien lo explica Derrick de Kerckhove: las proporciones de los sentidos o los patrones de percepción se deslizan como peces en la gelatina de células de lo que estamos hechos, organizados por la electricidad y los dígitos.

¿Cuál era el particular enfoque de McLuhan? Esencialmente, podría decirse que no tenía ninguno, cosa que ya no sorprende a nadie menor de 45 años, que vio el descenso supuesto de Amstrong en la Luna televisiva.

En fin, mientras sigo leyendo material para el próximo curso de comunicación que dictaré en la Universidad de Tres de Febrero, veo si puedo participar a lo mcluhan en el free social network mashup.

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30 de Junio 2008

Describir Asociaciones

reemsamblar.jpg Después de leer "Reensamblar lo social, una introducción a la teoría del actor-red" a uno le viene la idea de que algo huele bastante mal en las ciencias sociales.

Es que Bruno Latour, haciendo gala del nombre del famoso Giordano incinerado por la inquisición en el 1600, desparrama perspectivas que si bien no se refieren al fin de la Edad Media bien podrían nombrar el fin de la modernización.

Para Latour, en esta tardía introducción a la teoría del actor-red (que podríamos haber tenido hace un par de décadas), investigar es hacer política y por lo tanto la investigación debe estar abierta al escrutinio público y de los mismísimos actores de la red analizada, a quienes plantea devolverles la palabra.

No sería esto novedad, si no fuera que su modo es el del que recorre los túneles del termitero preguntándole a cada termita y a cada curva de la caverna que hacen ahí, en vez de usar los "todo terreno" con los que estamos acostumbrados a alisar y sellar todo lo que se nos presenta como supuestamente "social", con carteles conocidos y no tanto: capitalismo, sociedad, burguesía, tendencia, trascendente, capital cultural, relaciones de producción, ...

Es que la palabra "social" ha sido cargada y descargada de tantos presupuestos, que hoy resulta ser un concepto confuso, nebuloso, sin valor.

En la Argentina sabemos de inflación y en ese sentido es como si lo social hubiera sufrido de una larga y profunda depreciación.

Y para peor lo "social" no solo carece ya de significado, sino que ademas hace referencia a un estado de cosas estabilizado por un proceso de ensamblado que nunca es develado, sino atribuido a otro "social" y así hasta un infinito que tanto el sociólogo consumado como el estudiante de grado acuerdan no dar conocer.

En este libro Latour retorna a sus héroes: Harold Garfinkel, que pretende describir el mundo social tal y como se está construyendo continuamente, emergiendo como una realidad inteligible y familiar y Gabriel Tarde, para el que los trascendentes eran una simplificación/amplificación de lo pequeño.

Este es uno de los nudos latourianos: descentrar a las ciencias sociales de lo global, de lo general y desplazarlas a lo colectivo, a lo emergente a partir de la conexión de los actores de la red.

Lo que debería ser una ciencia de las asociaciones (más que de "lo social") podría entonces renovar su andamiaje conceptual repensando los procesos de ensamblaje y la circulación de conexiones invisibles al ojo "entrenado" en las "fuerzas ocultas".

La inteligencia de los "mediadores" y sus "traducciones", como hormigas, haciendo emerger una colonia, lo que de algun modo tambien deja entreveer lo optimista de la posición latouriana.

Como se ve, una plataforma de conceptos reciclados y redefinidos aplicados a través de un modelo de investigación oligóptico (que trata de ver poco pero densamente) al que se le propone producir informes, textos, borradores, narraciones de lo social que, como a una PCR con los genes que se le introducen, amplifiquen en su describir la voz de los actores, cuasi objetos y cuasi sujetos bien enredados.

Un cachetazo que hay que aguantarse, pero un texto tambien que seguramente incluiremos en nuestro próximo seminario de Redes Sociales.

Publicado por lukasnet a las 2:27 PM | Comentarios (0)

12 de Abril 2008

Quiroga

Barranco Yaco Quizás Mario Bunge tenga algo de razón cuando dice que Argentina no va a ninguna parte: a mi me gustaría decir que no viene de ninguna parte.

Al menos esta es una idea que se podría sacar de este libro-recopilación de Armando Zarate.

Es que cuando Argentina se estaba constituyendo como nación existieron proyectos más o menos auto generados, emergentes o propios del lugar como el de Dorrego o el de Quiroga y otros que, a la postre, fueron los que se impusieron desde afuera, que resultaron ser copias berretas, traducciones desde el ingles de las principales leyes y estatutos empresariales, chupadas de medias para que los hijos y los nietos la pasaran bien administrando pobreza de sus vecinos.

Por supuesto tanto Dorrego como Quiroga terminaron asesinados hasta en las "historias" oficiales (y no tanto) y bien se cuidan los maestros de no ensuciar sus lenguas con esos nombres.

Claro que uno piensa en estos tipos como encarnaciones de proyectos más que en carnes y huesos, pero no habría que olvidarse que les volaron los sesos como sigue sucediendo hoy en día, sino pregúntenle al gobernador de Neuquen.

Barranca Yaco: el lugar donde fue baleado y decapitado Quiroga junto con sus nueve acompañantes, uno de los momentos en los que cortajeó lo que podía ser.

No importa ya si Facundo Quiroga habría conseguido una constitución para el país, si hubiera sido capaz de soldar las diferencias delirantes entre unitarios y federales o si en vez de un Estado distribuidor de limosnas se hubiera fundado otro que favoreciera la participación activa de los trabajadores en la propiedad y en el manejo de la producción.

Este libro recoge perspectivas sobre Barranca Yaco desde los puntos de vista que escritores de aquella época y siguientes escribieron como pudieron y con lo que tuvieron a mano, donde quedan marcas de cada época y sobre todo una saga de anécdotas de las más locas, de las que pueden extraerse puntos de comprensión exquisitos.

Algunas:

El 16 de febrero de 1835 lo voltean a Facundo Quiroga de un pistoletazo en el ojo, exactamente en el lugar donde le habían advertido que sucedería, vestido con camiseta y calzoncillos.

Santos Pérez (el asesino) y los instigadores primarios, los hermanos Reynafé, son litografiados colgados en la Plaza de Mayo y miles de reproducciones son distribuidas por todo el país.

A otros ocho condenados se los envía a la ordalía: en un cántaro se ponen sus nombres y la suerte dirá si son colgados o enviados a la cárcel.

La galera donde fue consumado el asesinato fue exhibida durante días, con la sangre y los agujeros de los disparos.

Santos Perez fue entregado por una amante despechada y al ser llevado al patíbulo le dijo a la multitud: si tuviera un cuchillo...

Muchas pequeñas imágenes, quizás desde este fondo es que Bunge extrae que somos un país que no va a ningún lado. La Argentina no está yendo a ninguna parte.

Publicado por lukasnet a las 2:52 PM | Comentarios (0)

13 de Marzo 2008

Memoria Argentina

william.jpg Argentina quedó finalmente encastrada en el mundo capitalista recién a mediados del siglo XIX, aportando carne, cuero y lana a las ciudades fabriles de Europa e importando todo lo demás.

Para los que quedaron a cargo de la "conexión", las cosas no iban mal y de hecho quizás la Sociedad Ferrocarril Central Argentino pagó unos pesos a Juan Bautista Alberdi por la redacción del libro "Vida de William Wheelwright" .

Si efectivamente le pagaron no lo podemos afirmar, pero lo que si sabemos es que el autor formaba parte del grupo de intelectuales que tenían como misión cepillar a todo el país hasta dejarlo lisito, brillante y sobretodo disciplinado mediante la libertad de comercio y el alfabetismo masivo.

La biografía escrita por Alberdi arranca a lo joligud: un naufragio lo obligó a William a quedarse en Buenos Aires en 1823, donde concibe la idea de construir un puerto que finalmente conseguirá realizar 40 años después.

Antes viaja a Chile y desde ahí inicia un periplo de comunicaciones que nunca terminará. Su idea era llevar lana barata desde Australia a Londres, pasando por los Andes por medio de un tren trasandino, que linkiara otros recorridos por mar.

En 1840 creó en Chile la Pacific Steam Navigation Company y los primeros ferrocarriles sudamericanos. Luego el tren trasandino, el tren de Ensenada, el tren Rosario Cordoba y todo lo que rodeaba el negocio: nuevos pueblos, telégrafo y alfabeto, lo que le pedía el presidente Sarmiento que de tan mal llevado no quiso ir a la inauguración del tramo principal de la via tendida.

Todo es usado por Alberdi para publicitarlo y publicitarse, tal como se sigue haciendo hoy en día en cualquier medio de comunicación.

Hay a pesar de todo lo que se ha desactualizado el libro una idea todavía potente, a saber: la importancia de la comunicación, de la construcción de redes, del transporte, del movimiento.

Pienso en dos periodistas: Rodolfo Walsh encargado de las comunicaciones de montoneros o Manuel Dorrego instalando el primer telégrafo en el sur de la provincia de Buenos Aires; sus tristes finales a manos de los mismos psicópatas y sus afanes de comunicación olvidados.

Dice Alberdi que más valdría tener heroes de la paz que militares en las estatuas y quizás tuviera razón: es que la entropía parece que todavía paga mejor.

Publicado por lukasnet a las 11:01 PM | Comentarios (0)

9 de Marzo 2008

Necesidades varias

pacho.jpg Hoy Mario O'Donnell publica en el diario PERFIL una nota titulada "Chávez necesita una guerra para ser Bolivar" en la que da su opinión sobre lo que considera la tensión regional que atraviesan Sud y Centroamérica.

El autor, que fue integrante de los gobiernos de Menem y Alfonsín, es médico y psicoanalista y quizás estas trayectorias cruzadas lo hayan llevado a pronunciarse como lo hace en este texto.

Su idea central es que Hugo Chávez, presidente electo de Venezuela salvo que yo esté equivocado, es un enfermo psiquiátrico peligroso con un arsenal de 300 mil millones de dólares en sus manos. Faltó que lo trate de terrorista.

Algo ya había sugerido el autor en otro artículo publicado hace pocas semanas en PERFIL, sobre la identificación de Chávez con Bolívar. Según entiendo, O'Donnell cree que Chávez se cree Bolivar y llevará de las narices al destino para que lo asesinen unos burgueses tal como le sucedió a su ídolo.

En la nota de hoy O'Donnell hace un extenso copy and paste de si mismo, pero en la parte nueva del artículo aparece el pobre Sigmund Freud cajanegrizando la cuestión, volviéndola indiscutible, dando definiciones que posiblemente hoy en día el fundador del psicoanálisis plantearía completamente reformuladas, porque después de todo ha pasado mucha agua debajo del puente analítico como para citas de este tipo.

La intención parece ser volver "verdad científica" el diagnóstico que se hace de Chávez y que desde ahí la cosa fluya como naturalmente hacia la condena.

Ahora bien, si dejamos que O'Donnell encapsule fuera de toda discusión su "opinión-diagnóstico" del presidente Chávez, el resto tendrá sentido, pero ¿y si no es así?

Quizás Chávez le pidió opinión médica y no lo sabemos o se dejó hacer un test psicológico al que tuvo acceso O'Donnell, pero de no ser así la verdad es que fuera del espacio terapéutico plantear extemporáneamente este argumento del diagnóstico del otro es violencia simbólica.

Que diría O'Donnell si yo lo calificara de Síndrome Metabólico o le pidiera una resonancia magnética de cerebro?

Después, algunos reforzadores del núcleo de su idea, como las frases "no hay dudas" no me dan mas remedio que dudar y lo que escribo abajo son mis dudas y las respuestas provisorias que voy hilvanando.

Creo que O'Donnell hace una construcción argumental post sentencia y su sentencia es claramente la de culpable.

A O'Donnell no le gusta el presidente venezolano y que quede constancia que a mí tampoco, pero no es esa la cuestión que por cierto es bien compleja como para que hablemos desde un Buenos Aires tan desinformado.

Recurriendo al modo de abordaje del problema, la única "proyección inconsciente" que encuentro es la del propio autor, quiero decir que quizás esta nota en PERFIL nos dice más del autor que de sus ideas sobre Chávez.

Acaso soñará con ser un "crítico" del "tirano" como fue Sarmiento de Rosas? Se creerá un Juan Bautista Alberdi o un Pedro de Angelis?

He escuchado con devoción sus programas en la radio y leído casi todos los libros de anécdotas históricas del Dr O'Donnell y no podría yo más que conjeturarlo, pero tendría que decirlo él.

El problema que bordea todas estas novelas alrededor de Chávez y compañía es el enfoque personalista que se le da al asunto. Otra vez se plantea al general y no al ejército, al director de la orquesta y no a los músicos, al rector de la universidad y no a los miles y miles de alumnos y docentes.

Creo que incluir esta perspectiva sería algo mucho mas provechoso para las necesidades de información de los lectores del diario: un nuevo enfoque de este asunto que ayude a dar sentido a una época como la que vivimos, que se ha dado a sí misma líderes como Tirofijo, Chávez o Uribe.

Quizás así queden más claras las distintas necesidades de Chávez y del propio O'Donnell.

Publicado por lukasnet a las 6:29 PM | Comentarios (1)

23 de Febrero 2008

Desposeídos

indios1.jpg Andaba con suerte así que me encontré con el libro de Silvia Ratto "Indios y cristianos, entre la guerra y la paz en las fronteras".

Porque si uno quiere rasjuniar un poquito lo que llamamos en estos días inseguridad hay que leer este texto, pero si se quiere entender la Argentina, tal como la padecemos, con más razón, porque se trata de la historia la frontera como zona de intercambio de símbolos, de la guerra del fuerte contra el débil (y las negociaciones de paz posteriores) y de los recursos de los poseedores contra los des-poseídos.

Es que la relación entre cristianos e indios ha sido una partida de ajedrez desde el principio. Hay un "línea de frontera" que divide y encuentra las aguas de las dos culturas que se inicia con la fundación misma de Buenos Aires.

Desde ese momento primario empieza a moverse, casi siempre a favor de mayores espacios para los cristianos y de tierras cada vez mas pobres para los indios.

La tensión que expresa esta línea divisoria, que parecía haberse esfumado con la "expedición al desierto" de Roca, en realidad a llegado hasta nuestros días tan vital como siempre, aunque estallada y convertida en un archipiélago y la verdad no sabemos de que lado hemos quedado parados.

El libro cuenta el estado de esta linea entre los años 1820 y 1880 aproximadamente, lo que no le quita nada de presente ni de futuro, por lo que vemos todos los días en Crónica TV.

La trama se inicia con una gran malón que asoló la provincia de Buenos Aires en 1853. Recuerdo que mi abuelo me enseño unos fierros pesadísimos detrás de la puerta de entrada en su casa de la niñez, que según me contó, servían para fijar las puertas para evitar que los indios entraran a la casa, a llevarse mujeres y chicos y dejar muerto cualquiera que pudiera defenderse.

La historia se desenrolla desde ahí describiendo la trama urdida por Rosas: el Negocio Pacífico, la gradación de los caciques según su posición en la red de poderes, las traiciones y los pactos cumplidos.

Los obsequios, el potlash, el captar los códigos del otro, Catriel, Calfucurá Yanquetruz van asomándose desde esa forma de documentar la historia que se anima a no rellenar con fantasías noveladas lo que todavia queda por investigar.

Se mencionan las cartas de Rosas recomendando fusilamientos encubiertos, el alcohol como control social descontrolado y los efectos del fusil, indefectiblemente barriendo todo hasta convertir al indio en ciudadano de segunda.

No quiero mezclar tampoco aquello con lo actual, es una metáfora no lineal, una alegoría; pero la verdad me hubiera gustado conocer el parecer de la autora sobre la linea Alsina, sobretodo ahora que han puesto nuevas garitas policiales en la Avenida Gral Paz que envuelve a Buenos Aires.

Publicado por lukasnet a las 9:59 PM | Comentarios (0)

5 de Febrero 2008

Mueran los salvajes unitarios!

unitarios.jpg Estos días me he regalado volver a jugar un torneo de ajedrez y a leer un poco de historia argentina.

Es que me encontré en la librería de la estación de tren el recientemente publicado "Mueran los Salvajes Unitarios!" de Gabriel Di Meglio, un joven historiador "profesional", como les gusta definirse últimamente, al que ya había visto en el canal Encuentro explicando con soldaditos de plástico la batalla de Tucumán, de un modo que me permitió, al fin, entenderla.

En el libro, de una manera fluida, se desgranan los contextos que le dan sentido a algunas situaciones históricas de esta ciudad de Buenos Aires, que sino parecen puras locuras: sociedades secretas, grupos parapoliciales, degollados por todos lados, persecución de los afeitados, santificación de creencias políticas y más, todo en aras de tirar por la borda lo que se podría haber sido, todo para sumergirse en un péndulo que desde entonces se mueve entre la guerra civil y la represión y todo por apostar a la desinnovación constante, en la improductividad llevada al extremo y en el pasarle continuamente la posta del trabajo al vecino, con tal de dormir tranquilo la siesta.

No lo dice el texto, pero yo lo interpreto así: un ameno ensayo que describe el embrión no nato o mejor dicho el aborto de una nación que se hubiera llamado Argentina.

Repito, no lo dice el texto, pero si lo dijo Sarmiento: asesinado Manuel Dorrego se cortó el nudo que ataba todos los males de la Argentina y no importa que eso haya sido hace casi 200 años, porque así es la vida y porque por más que los bloques históricos se suceden discontinuados, los mejores virus pasan de uno a otro.

Quizás la Argentina hubiera estado casi en el mismo lugar que ocupa un país con el mismo nombre y quizás hubiera sido un lugar con mucho para dar al mundo, pero eso ya se ha perdido y nada lo recuperará.

Se nos dice que hubo períodos de esplendor posteriores, las expotartaciones millonarias de trigo a principios de siglo XX o los aviones a reccion de mediados de siglo que competían con los americanos o los rusos, pero sea como fuere todo eso se construyó a fuerza de un tipo violencia simbólica que se inauguró institucionalmente en la época que retrata el libro.

Hay tantas interpretaciones de los hechos como historiadores profesionales (y no tanto) andan dando vueltas, pero la línea que se traza a partir de la mazorca y la imaginología política desde 1830 no tiene aún recuperación.

Lo bueno del texto es que logra contarlo claramente. Como, increíblemente, todo fue surgiendo de conversaciones domésticas, de malentendidos, de cartas escritas en momentos inadecuados, de conductas perversas que quedaron sin el control mínimo que cualquier sociedad se da a sí misma, quizás todo incubado en las también sangrientas décadas de guerras anteriores.

No lo dice el libro, pero en la mazorca rosista están las triples A y el ERP, están las juventudes nacionalistas y las bombas anarquistas, los fusilamientos de indios en la campaña del desierto y los fusilamientos de Valle y sus compañeros en José Leon Suarez, en definitiva, está la violencia como argumento, la experiencia del padecimiento ajeno como una forma aceptada de conversión de los comportamientos.

Después vendrán las discusiones sobre los golpes militares, a los que dentro de un siglo se comprenderá como salvadores y dentro de dos siglos como las experiencias más abominables del mundo, ya que después de todo los historiadores profesionales tendrán que seguir cobrando sus sueldos, cosa completamente necesaria para ellos y para nosotros.

Publicado por lukasnet a las 7:18 PM | Comentarios (0)

8 de Enero 2008

Sindicatos, docentes y curas

Camioneros Hoy la televisión comenta que Argentina a comenzado a exportar instructores de hinchadas de fútbol a México, Colombia y otros países. No es nada institucional, simplemente contratan a los jefes de las barras bravas.

Yo ya sabía que nuestro admirado Markitos, jefe de la hinchada del club Velez Sarsfield, había andado haciendo consultorías en el interior de la Argentina para equipos que se juegan el ascenso de categoría. Se que fue con un grupo de sus mejores espadas, pero esto de andar por el mundo ya es más importante. Realmente son muy pocos los que pueden traspasar a las futuras generaciones todo este caudal folclórico urbano.

Viajar de un lado a otro enseñando estas semblanzas, estos aprietes y jerarquías de golpes no es moco de pavo y menos en estas lides tan feroces.

Se trata de transmitir fielmente la liturgia de los escalones de cemento, de como llevar el ritmo de los tambores, de como crear la magia que subleva o tranquiliza a los miles de fanáticos que, como yo, vestimos los colores de nuestro club.

Se trata de enseñar que el fútbol pasa ahora por las hinchadas y que el juego en el pasto es parte del decorado.

Voy a la cancha, entre tantas cosas, también para distraerme de los 6 dólares que me pagan las obras sociales y las prepagas por asistir a cada uno de sus afiliados, luego de 20 años de cargar de acá para allá con mis títulos universitarios.

Voy a la cancha porque puedo todavía correr un buen rato si se crean corridas, porque puedo saltar, esquivar piedrazos y gritar sin quedarme tan afónico y porque amo el ritual del fútbol.

Increíblemente, mientras estas cosas suceden, termino la lectura del célebre "Buenos Aires y el interior" de Alexander Gillespie, que no deja de ser una descripción actual de la ciudad y sus costumbres, aunque fuera escrita hace dos siglos.

Con la mirada de un espía que hurga todo y lo convierte en sabroso para el desconocedor, este inglés nos muestra algo vigente: los gestos son los que mandan en Buenos Aires.

gillespie.jpg Gillespie es un espía y soldado, sí, pero ya en aquella colonia española que se convertirá en Argentina hay signos de lo que serán el elogio de la traición llevada a su máxima expresión y una seguidilla de desfalcos que hoy forman parte de lo que cada año se anota en el libro de la memoria del saqueo.

Hasta una cocinera de cantina se percataba: cuenta el libro que van los soldados ingleses a comer y se sientan en la misma mesa que los débiles soldados de la ciudad, luego de la vergonzosa rendición de los porteños y las mujeres los increpan a estos últimos por miedosos, por vendepatrias.

Esas cosas y otras anota Gillespie, como lo que trascribo abajo, que escribió como un cualunque capitán ingles partícipe de las invasiones de 1806, respecto al grupo eclesiástico dominante con el que se encontró en aquella expedición.

Yo no se si podría adaptarse fácilmente a los sindicalistas, políticos, docentes universitarios, abogados, barras bravas o médicos de la capital argentina de hoy, y quizás pueda extenderse aún a mas colectivos.

Decía Gillespie:

"Maestros en doctrina ... sin comprenderla, imitadores devotos en todas las ceremonias ... que eran incapaces de entender, e instructores licenciados de preceptos, que eran los primeros en violar, no es de admirar que en tales manos la inteligencia se apagase, que las formas invalidasen la esencia real de la bondad y que los crímenes triunfasen sobre las leyes .... bajo la preponderancia de tal dominación"...

Que fácil sería contrastar esta descripción, ya tan vieja, con la docencia universitaria local o con la mafia sindical de principios de siglo XXI!

Dice en otra parte: "Los recursos pecuniarios de la clase media son agotados por las supersticiones de la Iglesia o para mantener a los sectores más viles e indignos"

Según puede verse, caminando por la Avenida Rivadavia a la altura del parque del mismo nombre, un grupo inversor sindicalista adquirió y recicla ahora el viejo Sanatorio Antártida, para convertido en poco tiempo en el templo sanitario de los camioneros del país.

Y sigue así la danza de la fortuna: exportar barras bravas, sindicalistas convertidos en empresarios negreros, médicos proletarizados al nivel de carteros, sistemas de gestos en el lugar de sistemas de argumentos.

En otro país esto sería imposible, pero acá estamos.

Después de todo, el libro termina con una confesión del Capitán Gillespie: dice llevarse del país la mejor de las impresiones.

Publicado por lukasnet a las 7:56 PM | Comentarios (1)

18 de Diciembre 2007

La noción de multitud

virno.jpg Paolo Virno es un militante político e investigador de larga trayectoria en la autonomía obrera italiana, fundador de varias revistas políticas y autor de "Ambivalencia de la multitud: entre la innovación y la negatividad" de la editorial Tinta Limón.

Llegué al libro buscando ideas para repensar respuestas para esas discusiones donde siempre quedo mal parado.

Es que si estoy en una mesa de café de licenciados en letras o marxistas o psicoanalistas no va a faltar que alguno se haga vocero de la tontería de acusarme de biologista, sin embargo, no bien me paso a otra mesa, donde discuten genetistas, ingenieros en sistemas o nanotecnólogos, se me atribuye ser un paracaidista acientífico que cae desde las nubes fantasiosas de los que no pueden hacer nada ni proponer nada.

Para empezar el texto de Virno no tiene la unidad a la que nos acostumbró la era escritural: hay una breve entrevista y luego un par de ensayos que podrían ser unos veinte breves.

Todo está trabajado en esa zona intersticial tan difícil que se configura entre la naturaleza artificial y la cultura política en la que casi nadie puede decir algo medianamente coherente, salvo los latourianos.

Conceptos como neotenia y compulsión a la repetición, neuronas espejo y la paradoja de Hobbes o los últimos descubrimientos de la neurofisiología y las investigaciones filosóficas de Wittgenstein se encastran para argumentar acerca de esta constatación: el mal de la multitud.

Uno de los centros del libro es que el animal humano se caracteriza por una alta tasa de inestabilidad y agresividad hacia sus semejantes: quizás una pretensión más que legítima en Paolo Virno, que estuvo en las brigadas rojas y en la cárcel varios años y formó parte de esa generación que intentó resolver la violencia del Estado con más violencia.

Pero más allá de eso me ha dejado tildado una cadena de hipótesis con la que intenta explicar las vicisitudes y acciones políticas de las multitudes "posfordistas": 1) el nosotros es anterior al yo gracias a un sistema neurfisiológico globalmente llamados "neuronas espejo". 2) El lenguaje no amplifica o "mejora" ese sistema, sino que lo oxida, lo atasca, lo bloquea en su dinámica, hasta el punto de que no podemos percibirnos como semejantes 3) El lenguaje es también tan corrosivo que termina licuándose a sí mismo, habilitando una suerte de segunda socialización, quitando sus mismas contradicciones.

Es verdad que a primera vista esta secuencia parece una navaja de Ockham que devuelve a cada ciencia a su lugar.

Un libro cortito y leible para los interesados en saber hacia donde está moviéndose el marxismo y quizás algo de lo que aquella generación de detenidos-desaparecidos en Argentina estaría pensando hoy en día.

Publicado por lukasnet a las 10:24 PM | Comentarios (1)

16 de Diciembre 2007

Vida artificial

AIBOA pesar de lo que dice mi amigo Alfred, un libro de 150 páginas puede ser más que interesante. Así, por lo menos, me lo demostró Palabra de robot, Inteligencia artificial y comunicación de Oscar Vilarroya.

El tema de los robots no es un quimera lejana: la inversión en el desarrollo del mercado de robots es de las que más crece, pero sobre todo de los que más lo hará en los próximos años. Nada más comparar en google: a mí me da 93 millones de respuestas para "robot" y 87 millones para "humano".

El libro de Vilarroya se focaliza en una "especie" de robots, posiblemente la más popular hoy en día: los AIBOS. Lo hace desde una perspectiva que se podría haber sospechado, pero que al menos yo desconocía completamente.

Los AIBOS pueden de reconocer los gestos y hasta la actitud corporal de los humanos. Son robots sensibles a las caricias, tienen una enorme capacidad de movimientos, equilibrio, flexibilidad y aprendizaje y sobre todo, se conectan entre sí.

Pero la cuestión que tenían los laboratorios era parecida a la de los políticos: si había que dotarlos de una inteligencia o dejarlos en paz y dejar que crecieran por las suyas, concentrando los esfuerzos en facilitarles las condiciones para que ellos mismos evolucionaran cognitivamente.

Los investigadores bautizaron la propuesta "experiencia perceptiva” o "arraigada" y de eso se trata el libro.

Ya Hubert Dreyfus había dicho en otro pequeño y hermoso libro que sin un cuerpo material no se puede hablar de inteligencia.

El ser humano tiene percepciones, sentimientos y emociones desarrolladas a lo largo de millones de años de evolución. Pues eso es lo que facilitaron a los AIBOs, pero hasta hace una década se trabajaba en programas basados en inteligencia artificial descorporizada; es decir, máquinas sin cuerpo.

El nuevo enfoque, basado en Agentes, considera que la inteligencia sólo es posible si el agente físico está corporizado y situado y es capaz de desarrollar un procesos epigenéticos, es decir que las configuraciones cognitivas emergen como resultado de la interacción en un entorno físico y social.

Para interactuar con el medio ambiente el agente debe ser capaz de percibir y recolectar datos, transformarlos en información y convertir esa información en conocimiento para alcanzar objetivos, es decir los AIBOS tienen que tener intencionalidad. Todo eso se ha logrado, al menos rudimentariamente, según Vilarroya.

Efectivamente, estos perritos tienen mucha más vida artificial y viviencias colectivas de lo que nos dicen el sentido común y los noticieros de la TV, pero no solo eso: los grupos de científicos que investigan su inteligencia y su comunicación han descubierto que evolucionan de un modo que hace recordar a los seres vivos basados en ADN.

Gracias a fondos japoneses, un amable lugar en Paris y una formación en lingüística aplicada en USA, el belga Luc Steels a logrado que los robots pudieran comunicarse eficazmente con los humanos y con sus semejantes robóticos, desarrollando inclusive un argot que dispara preguntas bien molestas, al menos para los humanos.

¿Cómo es que aprendemos a hablar y a no decir nada?
¿Acaso el significado de las palabras está en que el otro capte vivencias?
¿Cuan obsoletas son nuestras capacidades cognitivas?

Me pregunto si algún día necesitarán psiquiatras. Por las dudas... me voy anotando.

Publicado por lukasnet a las 8:09 PM | Comentarios (0)

22 de Noviembre 2007

Año X

wast.jpgMe llegó por azar y acá termino de cerrarlo después de una lectura voraz.

No es que acuerde con lo que escribió Hugo Wast hace medio siglo de lo que sucedió hace dos, ni que me haya hipnotizado con una regresión a mi irritante colegio secundario.

Como en aquel instituto san román, este libro chorrea un horrible fluido nacionalista-católico completamente caricaturezco hoy en día, pero que les servía a muchos para sobrellevar la ferocidad con la que se sobrevivía en los setenta.

Lo que realmente me capturó fue el modo de retratar la construcción del mito originario de la Argentina, alrededor de un abogado treintañero: Mariano Moreno.

Es tan diferente al que cuentan las historias oficiales o el mismo Felipe Pigna que sorprende.

Porque aún hoy Mariano Moreno es planteado como el inventor de la democracia argentina, como el primer desaparecido del país, como un gran orador que murió en defensa de sus ideales.

Y el asunto es que el libro de Wast rebate todo con una ingenuidad maravillosa, propia de un católico fanático: del gran abogado orador no hay registros de sus discursos, el demócrata siempre apoyó en sus escritos a la monarquía, el martir murió de una apendicitis luego de mandar fusilar sin juicio a unos cuantos patriotas.

Sencillamente: para construir un nuevo centro de la historia del país (en su caso la figura de un militar como Saavedra) no tiene más remedio que deconstruir al que la historia conservadora había puesto en el centro, es decir a Mariano Moreno.

Supongo que en todos lados debe ser parecido, algun personaje es puesto como héroe mientras el territorio cambia de manos: Filipinas, Mexico, Bolivia, Cuba y Uruguay al menos.

Lo que a años vista podemos reconocer en Wast es la meticulosidad y profundidad conque efectivamente logra voltear a Moreno, aunque después no logre re centrarlo en su héroe.

De alguna manera es como esas películas en blanco y negro que se pueden ver en el Canal Volver, que uno mira más como documentales de cómo se hacía cine en su momento, de cómo eran las ciudades y las costumbres.

Se nota en el tono del texto: Gustavo Martínez Zuviría, que usaba el seudónimo de Hugo Wast, era una personalidad de su época, que había llegado a ser director de la Biblioteca Nacional (como Lugones o Borges) y funcionario de los gobiernos protofascistas.

Está claro que el libro lo escribió a fines de la década del 50, con preocupaciones que venía de décadas atrás, pero volcadas en medio de las pujas entre las facciones azules y coloradas del ejército y de las constantes asonadas contra el gobierno civil. Quizás así se comprenda el encono anticivil de "Año X".

"Los abogados hacen todo mal, lo militares nos salvaron", parece pontificar, antes de una seguidilla de golpes militares que vendrían, parecidos a los que usa metódicamente para derrumbar a Mariano Moreno, a partir del desguace de las memorias que escribiera su hermano Manuel Moreno.

Por momentos es gracioso como amplifica los argumentos favorables y minimiza los débiles, según apoyen o no su hipótesis. ¿No se sigue argumentando así, aunque mas solapadamente?

Sea como fuere el libro virtualizó, problematizó, puso en la discusión, apuntaló el modo militar de controlar la sociedad, una loca forma que llevó al país a un desastre del que aún tenemos que salirnos, bolonki que habría que devolverle a sus ya ancianos creadores.

Wast descascaró la caricatura del mito fundador de un país y demostró involuntariamente que, si nos constituimos como país, fue porque éramos de los puntos más débiles de una España que estallaba sola, más que por el coraje de sus habitantes.

Vaya novedad!

Publicado por lukasnet a las 10:11 PM | Comentarios (2)

18 de Noviembre 2007

Dos siglos

Invasiones inglesas Terminé hoy el libro sobre las historias ignoradas de las invasiones inglesas, escrito por
Roberto L. Elissalde.

Salvo algunos errores de microediting, que habría que revisar en alguna próxima edición, el material puede ser recomendable para una lectura de verano: distintas figuras poco citadas habitualmente, como espías, desertores, damas de sociedad, prostitutas, indios, esclavos o niños aportan su perspectiva de aquellos días en los que la ciudad de Buenos Aires hizo una opción de vida, increíblemente ignorada por las autoridades actuales, que deberían haberse ocupado de recordar colectivamente esta historia.

En fin, cosas de nosotros los argentinos. Volviendo al libro, los versos satíricos y las loas son también los protagonistas de una trama de relaciones y sucesos que excedió en mucho el aspecto estrictamente militar de unas invasiones en la que, hasta 8000 soldados ingleses, fallaron en conquistar una ciudad que contaba con unos 50.000 habitantes, si incluimos los indios y los esclavos.

Estas invasiones inglesas, consideradas aún como un ignominioso fracaso por los británicos, recibieron el apoyo de 58 porteños, cuyos nombres registrados por Alexander Gillespie aún esperan ser encontrados en algún archivo londinense.

Hace 200 años se realizaba un juicio en Londres, en el que John Whitelocke, jefe de la expedición y que podría haber fácilmente destruido completamente la ciudad, se cargaba todas las culpas del fracaso.

Pero en realidad las cosas no quedarían ahí y bien claro lo tenía Santiago Liniers cuando, observando desde el balcón de la actual casa de gobierno como se alejaban las tropas vencidas, le decía Juan martin Pueyrredón: "... Juan, lo echo es que, en el momento en que yo les vi llegando a nuestras tierras, yo supe que ellos no partirán jamás"

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6 de Noviembre 2007

ArcheoBaires

Arqueología en Buenos Aires Los que nos dedicamos a las disciplinas que rondan la comunicación, desde las psicoterapias a la publicidad, tendríamos que estudiar arqueología.

Porque en buena medida lo que hacemos es arqueología, sin saberlo.

Esta es la primera conclusión que pude extraerle a Arqueología de Buenos Aires del Arq. Daniel Schavelzon, fundador del Centro de Arqueología Urbana

El libro documenta un indagar desde la perspectiva de la arqueología urbana.

Una pregunta sobre los orígenes dispara la secuencia de capítulos: ¿Habrá existido alguna vez la primera Buenos Aires?

Lo decía más crudamente Luca Prodan en su poema


Un tornado arrasó a mi ciudad y a mí jardín primitivo.
Un tornado arrasó a tu ciudad y a tu jardín primitivo.
Pero no, mejor no hablar de ciertas cosas
no, mejor no hablar de ciertas cosas

Desde la Historia la respuesta es que vivimos sobre las trazas de una ciudad que construyó el contrabando, la corrupción ubicua, la connivencia con la violencia de los militares y la oligarquía.

Entre todo eso crecía un tipo de mirada sobre el río, un anhelo por volverse rico en días que nunca se alcanzaba, un pasarse las tardes, los días y los años jugando a las barajas y viendo como los negros y los indios hacían las tareas mínimas de la subsistencia.

Después llegarían las tertulias a la europea, los inmigrantes italianos, las pestes y los edificios completos traídos en barco desde Europa. Todas las historias y sus rastros.

Es este nudo tan argentino el que persiste debajo del trazado reticular de la ciudad: en cerámicas, huesos, objetos de herrería, botones, platos, copas, botellas, ropas y vajillas.

Y volviendo al principio de este posteo me pregunto: cuantos intangibles quedan todavía por escarbar en la comunicación cotidiana? Cuantas creencias implícitas nos empujan a las mas grandes tonteras y aciertos? Como esos restos fractales podrían darnos pistas acerca de donde hemos llegado?

Quizás este dando vueltas por ahí el Schavelzon de lo virtual.

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3 de Noviembre 2007

Origenes

lesser.jpg Que Argentina no empezó cuando la historia oficial dice, no es novedad.

Ahora, encontrar que había empezado y que por alguna bifurcación extraña todo se perdió en los principios, no es algo con lo que pensaba encontrarme, al menos cuando conseguí "Los orígenes de la Argentina" de Ricardo Lesser, premio del Fondo Nacional de las Artes 2002.

Ya me había sorprendido con "La infancia de los próceres" y con "La última llamarada. Cevallos, primer virrey del río de la plata", pero estas historias del Reino del Río de la Plata tienen una ironía que lo hace muy leible, independientemente de que trate de ese lugar donde a uno le tocó en des/gracia nacer o no.

Es interesante que en el país del doblez, de las dos fundaciones de la ciudad de Buenos aires, de los dos días de la independencia, de los dos bandos políticos, de los dos modos de producción, todo eternamente empatado, Lesser encuentra dos soldados creando el Reino de Buenos Aires: Cevallos y Vertiz.

Quizás haya alguna secreta linea que guía el libro, yo he preferido leerlo como a rayuela, saltando de historia en historia, de Tupac Amaru a Bucarelli, de la Bahía de San Julian a Potosí y de los barcos a la Plaza de Mayo embarrada.

Quizás todo sea inútil, nunca entenderemos a los que estuvieron dando vueltas por acá, hace mas de 200 años: nada hicieron pensando en nosotros, ningún mensaje, en ninguna botella perdida podemos encontrar ya.

O si?

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7 de Octubre 2007

Redes y educación

palamidessi.jpg En "La Escuela en la Sociedad de Redes : Una introducción a las Tecnologías de la información y la Comunicación en la educación" Mariano Palamidessi, Daniel Galarza, Débora Schneider y Mariana Landau conversan analitica y sistemáticamente sobre de que se trata enseñar y aprender en entornos digitales.

Las formas y los alcances de la digestión de lo digital sabemos que no es una cuestión neutral hace rato, ni que está exenta de patadas al hígado y este libro trata, a partir de los síntomas que describe, de construir un síndrome y los tratamientos al asunto.

Si bien se trata de un conjunto de artículos desde y para la academia, su lectura es bastante ágil, en general van directamente al grano y lo describen profesionalmente. La información empírica que ponen a disposición es suficiente y actualizada.

Personalmente creo que padece lo que otros textos de este campo, a saber: discurrir largamente sobre las redes sin rozar el tema topológico, sin diferenciar unas redes de otras, lo que por momentos lleva a dificultades conceptuales como intentar hablar de "redes internas" a la escuela. El tema es complicado, porque al no especificar de que red se habla poco se puede seguir el hilo al resto del texto.

Otra dificultad es la de pedirle a las NTICS que resuelvan el problema de la desigualdad social: acá aparece la misma dificultad, dado que los gradientes de diferenciación social de recursos son una propiedad topológica de las redes, mal se le podrá solicitar a éstas que resuelvan un problema que han venido a sostener, posiblemente.

No hay que confundir este libro con el informe “La escuela en la sociedad red” realizado por el Internet Interdisciplinari Institute, dirigido por Carles Sigalés, vicerrector de profesorado y política académica de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y Josep M. Momino, profesor de los estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la misma universidad, que comentara oportunamente el colega Roberto Schimkus.

En definitiva: un aceptable texto sobre la "alfabetización digital", aunque personalmente hubiera preferido más despliegue de la cuestión del análisis de las redes tecnológicas en sí mismas.

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4 de Octubre 2007

En busca de la memoria

Memoria Tratando de enlentecer el paso para que durara un poco más, finalmente terminé con la autobriografía de Eric R. Kandel "En busca de la memoria, El nacimiento de una ciencia de la mente" de la polémica editorial Katz.

Se trata de una combinación de recuerdos personales y descubrimientos de la biología molecular en los que el autor participó. Desde la perspectiva cotidiana de un científico del siglo XX, nacido en Viena y expulsado por una Austria cómplice del régimen nazi, se va relatando como la sublimación fue produciendo ideas aplicables a una compresión neurocientífica de la mente.

Al ser contados de un modo tan ameno y con una lógica de preguntas, en vez de ese automatismo de respuestas locas tan común en la forma de enseñar ciencia, me ha ayudado mucho a repensar todo el fárrago de gráficos, tablas y esquemas celulares que tuve que aprenderme en la carreras de médico, de psiquiatra y ahora de psiquiatra molecular de un modo humanístico.

Kandel arranca con las cuestiones que se hacía de niño y va hilvanando historias de laboratorio hasta llegar a como llegó al Premio Nobel, siempre manteniendo aquellas primeras preguntas a flote.

De algún modo reproduce las ingenuidades de Colon llegando a América: a su modo ve monstruos marinos o se pone a rezar la biblia de la ciencia para exorcizar lo que se va encontrando en el camino como la posibilidad de desguazar completamente el sistema nervioso de un animal primitivo y mantenerlo activo para sus experiencias, descubrir que los recuerdos se inhiben evitando la síntesis de proteínas o conectando el claustro subcortical con el preconciente freudiano.

Seguramente estas cuestiones, que de a poco serán motivo de divulgación popular, como la comprensión neurobiológica de los comportamientos individuales y colectivos, el tratamiento de la demencia o los servicios genómicos por dos pesos deben haber sido ideas emocionantes cuando fueron creadas y Kandel fue uno de los que estuvo ahí.

Para mí, como psiquiatra interesado por los aspectos biológicos del conocimiento, ha sido un libro muy estimulante. Muy recomendable.

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1 de Octubre 2007

WEB 2.0: aprender y desaprender

Otra joyita de Juan Freire, donde se reconoce en la WEB 2.0 un ecosistema en evolución.

Y otra perla de Rashmi

Por si alguno quería más WEB 2.0....

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18 de Septiembre 2007

Tour de force

antropocaos.jpg Con placer, pero también con cierto sacrificio en la concentración y la atención, terminé los artículos que me faltaban de "Exploraciones en Antropología y Complejidad", del grupo Antropocaos, colectivo del que pude escuchar algunas ponencias en el reciente encuentro de redes sociales de La Plata.

Se trata de un serie del grupo dirigido por Carlos Reynoso que, como suele pasar en Argentina, trabaja mas o menos los mismos temas que algunos de nosotros, también en la Universidad de Buenos Aires y sin tener más que un contacto esporádico.

Es un libro de antropología, sin duda, pero tambien es el registro de una mirada novedosa sobre temáticas sociales. Perspectiva poco reconocida aún, pero que seguramente tiene lo mejor por delante.

Pude repasar temas que me interesan tratados con bastante claridad: el modelo de Schelling, la vinculación entre modelos "pequeño mundo" y la transmisión de enfermedades, discusiones sobre el nunca cerrado tema de que cornos es la complejidad y por cierto un artículo muy sabroso sobre redes libres de escala y su aplicación al análisis de datos etnográficos, en este caso un grupo de tehuelches de la provincia argentina de Chubut.

Editado por Sb, digamos que se trata un buen libro para leer y sobretodo un buen ejemplo para imitar como colectivo produciendo.

Publicado por lukasnet a las 7:09 PM | Comentarios (0)

4 de Septiembre 2007

De punta

Parece que al Dr. Diego Levis se le han puesto los pelos de punta. No creo que sea para tanto, pero si él lo dice... (ver link para comprobar)

El tema es la cuestión de nativos/migrantes digitales, lo que él llama, incorrectamente a mi modo de entender, un "lema publicitario de moda en el mundo de las TIC".

Todo empezó así: yo había leído de las ideas de Levis en Kybernetes, donde se calificaba con un "excelente" el post que había hecho sobre el tema. Como no estaba de acuerdo di una limitada opinión en mi blog, por cierto diferente a la del autor.

Pero bueno, dado que Levis se ha tomado el trabajo de leer mis datos publicados en Internet y con ellos construirse un perfil al cual agredir, quiero aclarar que no voy a ponerme a escribir desde la perspectiva de especialista en psiquiatría para interpretar su doctoral visión conspirativa, ni su lectura tan concreta de mis palabras, pero sí quisiera invitarlo a que reflexione, cuando esté en condiciones, cuando se le bajen los pelos.

Para empezar es realmente una tontería que Levis tome textualmente una biografía en solfa que yo mismo me he dedicado. Es un intento de molestarme innecesario y que no tendré en cuenta.

Mejor sería argumentar o al menos conversar sobre un tema que el mismo ha planteado en su blog.

Historias mezcladas

Creo que Levis hace un esfuerzo enorme por asociarme con el portal Educ.ar, posiblemente por un encono personal que tiene con Alejandro Piscitelli (basta ver alguno sus comentarios personales y públicos), y si bien el portal replicó lo que había yo posteado en mi blog, la responsabilidad de las opiniones es completamente mía.

Quizás Diego debería, si partimos de su frondoso curriculum, debatir con otra persona y no conmigo. Además él juega videojuegos desde la década del 70 y, según nos informa, se compró su primera PC "a principios de los ochenta" cosa que para mi y para la gran mayoría de las personas por sobre las que se eleva Diego Levis hubiera sido imposible.

Pero Levis ha aceptado el guante y lamentablemente se basa, para intentar argumentar, en que ha publicado "numerosos artículos" e invita a un trabajo de revisar sus extensísimas publicaciones, cosa que realmente no tengo interés ni tiempo de hacer.

Por mi parte hubiera preferido que simplemente explicara o al menos contestara lo que afirmo: su planteo de dar por tierra con la categoría nativos/migrantes digitales encubre una concepción autoritaria de poder.

¿Estoy equivocado? Pues lo hubieras explicado diego, sin enojarte.

"El que lo dice lo es" dicen los niños

Pero bueno, Diego Levis dice que mis "palabras nada" son las de un "vocero empresarial" apresurado. Al menos hubiera dicho a que empresa ir a cobrar los honorarios.

¿Eso son los argumentos del Dr.? Lamentablemente, en vez de cerrar las cosas ahí y olvidar el mal paso dado, levis invita a un debate que no está dispuesto a dar en su blog, al menos eso es lo que yo entiendo de su encendido y porqué no "de punta" posteo.

En fin, Diego Levis es un "moderno" especialista en nuevos medios y según parece en la modernidad se hablaba de esas formas. Una lástima.

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28 de Agosto 2007

De carne y piedra somos

carneypiedra.jpgYa voy por las últimas páginas del libro del sociólogo Richard Sennett: "Carne y piedra, El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental", de Alianza Editorial.

Hasta que punto estaba atrasado en mi forma de ver el mundo, que yo creía que nos prologamos en las cosas y que los objetos nos invadían en una especie de abrazo sujeto/objeto, pero este texto me ayudó a ver que vivimos en una literal ensalada de piedras y cuerpos, de ondas magnéticas y granos de todo grosor y que la trama del control se ha perfeccionado tan sutilmente en los últimos 2500 años que bajarse del mundo no parece ser tarea fácil.

Las ciudades son, evidentemente, claves para el despliegue de estos prototipos en los que nos encarnamos.

¿Cómo es que lo cotidiano nos resulta tan familiar, tan simple, tan ausente de conflicto? Quizás, entre otras cosas, porque Adam Smith hizo creíbles las actividades económicas adecuadas para las ciudades que surgían en el siglo XVII, ciudades que ahora se asfixian en sus propias emanaciones simbólicas.

Todas las naturalizaciones mas banales son puestas a flote: desde el cuerpo tapado hasta el cuello hasta las instituciones cerradas, desde las poses romanas en mármol hasta las venas abiertas de américa latina. Todo ha sido puesto con alguna intención o al menos a todo se le ha encontrado un lugar en el engranaje político.

Lo interesante es que, según el libro, cada una de las pruebas de la muerte del cuerpo están a la vista y los asesinos serían fácilmente apresables.

Para Sennett, un discípulo de Foucault que coordina un programa conjunto entre el MIT y Harvard sobre ciudades, la privatización es una obsesión: desde la disolución de los espacios donde los extraños puedan encontrarse y reconocerse en sus diferencias; hasta la perdida de sensibilidad por el movimiento cada vez mas acelerado al que sometemos los cuerpos, todo redunda en una vida en declive, narcótica, alrededor del trabajo y el sinsentido.

Realmente, una joyita.

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15 de Agosto 2007

Construir

construir.jpg No suelo postear mis lecturas relativas a lo terapéutico, vaya a saber porque, pero en todo caso no tengo fundamentos, según entiendo del hermoso libro de Kenneth J. Gergen, que acabo de terminarme de un tirón. La verdad es que Sócrates sigue tan vigente como entonces: cuando nos preguntan y repreguntan por las bases de lo que decimos en algún momento hacemos agua, hasta cuando decimos que se trata solamente de narraciones, de creencias.

Gergen explora lo que ya no funciona en el "sistema" de salud mental y avanza mas alla de la idea de que la salud mental opera como una industria farmacéutico-terapeútica. No me cabía duda que las cosas eran así, lo sorprendente del asunto es que lo pueda explicar tan claramente y además sacarle jugo creativo. Que las disputas entre psicoanalistas, sistémicos y cognitivos (todas ramificaciones que exploré lo mejor que pude en los últimos 25 años) expresan las disputas por la hegemonía en este campo-del-saber-negocio todos lo sabemos en el fondo, pero que podamos recuperar la narración, la conversación y refundar lo terapéutico gracias ha eso es un noticia más que buena.

"Construir la realidad" trata del construccionismo social: punto de cruce de decenas de perspectivas que son puestas en una misma pista de baile, el del club terapéutico, un club donde hay que bailar a veces con lo mas feo y donde queda claro que las vestiduras de la modernidad ya no dan a la moda.

El pensamiento lineal, el de las causas efectos ya no funcionaba hace rato, pero en este texto queda explicitada la dificultad de este modo cognitivo en la relación de los terapeutas con los pacientes. Es que ya no se trata de pacientes y terapeutas, se trata de relaciones, de yoes saturados y enlazados.

brueghel.jpg En fin, hay que leerlo, pero entre otras cosas que disparó en mi cabeza apareció una pintura de Pieter Brueghel el Viejo. Ahí están estos niños jugando, hace varios siglos, festejando vaya a saber que fecha medieval. Juegan juegos que no conocemos ahora, pero podemos adivinar. El palo enjabonado? Unas escondidas? Juegan y al menos a mí me produce cierta ternura y alguna angustia también. Para que jugar? Que es lo que hacen, subidos a eso toneles, cargando esas cañas? Tratan de escapar de una muerte a la que ya han llegado hace 400 años? Cual es el sentido de tanto festejo?

Brueghel parece sugerir que este juego interminable, lleno de disfraces, objetos divertidos, situaciones diversas, miradas de madres, corridas inútiles y bromas de todo tipo es en realidad un juego sin fin, un juego del que no podemos salir a preguntarnos a que estamos jugando, de donde viene, a donde va. Y pensaba que quizás está en ese jugar mismo el secreto de la magia de la pintura, en que esos chicos encontraron su identidad, su historia, sus tiempos en ese mismo jugar. Y pensaba, decía, que quizás asi tengamos que pensar lo terapéutico. Pensaba, nomas.

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26 de Julio 2007

Revolver

revolver1.jpg Cuando lo pide Nora Galia es imposible decir que no: apenas me dió la orden de leerlo me subí al tren y en cuatro viajes me lo había tragado.

Se trata del libro de Alejandro Bentivoglio “Revólver y otras historias del lado suave” con un prólogo exquisito de Ana María Shua.

Efectivamente, se trata de disparos en la noche, con balas hechas de una extraña aleación de web y poesía, fabricadas con el cuidado kafkiano de un adolescente enamorado.

Hay cierta trama circular, esponjosa, como esos chocolates llenos de aire. Es breve, pero podría empalagar. Es terso, pero tiene un botox a mano.

Por momentos el ejercicio tan obstinado de la sorpresa agobia y hay que salir a respirar, por momentos una especie de embudo mental me lleva a arrastrarme detrás de las hojas para agobiarlas.

Son como esas fotos que cada uno, creo, anda sacando todo el tiempo, para saltarse del otro lado de la digestión.

En mi primera adolescencia tenía unos pocos libros que repasaba una y otra vez: uno de haikus, un par de Borges, un tesoro de la juventud del que miraba las fotos y un "todos los fuegos el fuego" de Cortazar: es que mi mente era modelada pacientemente por los tres chiflados, que buscaba todos los mediodías en canal trece.

A esa topología me han transportado estas lineas de Alejandro Bentivoglio.

Publicado por lukasnet a las 8:49 PM | Comentarios (0)

24 de Julio 2007

Recién he llegado I

distancia.jpgAlgunas de mis lecturas de adolescente de "proceso militar", además de toda clase de tonterías que me llegaban luego de la censura oficial y familiar, eran algunos artículos que guardaba como un tesoro personal.

Entre ellos estaban las revistas Mutantia publicadas desde 1980 y un artículo de Stephen Jay Gould que releía cada tanto, entre otras cosas porque me confirmaba en mi defensa de la evolución; cosa que había hecho dentro de una clase de teología y que me había valido una amonestación escrita del profesor Fontes del Instituto San Román.

En realidad yo sabía que Gould había partido definitivamente en el 2002, pero acepté la ficha cuando estos días empecé a devorarme su "Recién he llegado". Se trata de un libro despedida, pero que me tranquiliza al dejarme pensar que "ha llegado"; un libro donde la editorial se ha tomado la tarea de agrupar una serie de artículos como aquellos que yo atesoraba, ahora sin censuras a la vista (salvo la que yo me auto impongo inconscientemente).

Una de las primeras sensaciones ha sido la de ponerme a escribir con urgencia esto que expongo abajo y me ha dado impulso para terminar de una buena vez el articulo que Nacho me reclama para el libro sobre Complejidad que esperamos publicar en La Crujía.

Plantea Stephen Jay Gould que el cerebro de los vertebrados parece funcionar como un dispositivo de reconocimiento de patrones. Sobre esa matriz la evolución injertó la conciencia, entendida como organización patrones en metaformas de "relatos", a partir de los cuales se construyen narraciones.

Mas fácil:

realidad > sensaciones > patrón > relato > narración > realidad >

Entonces, los seres humanos tendemos a construir narraciones alrededor de un número limitado (limitadísimo) de temas básicos o rutas de sentido que nos garantizan, por un lado, la posibilidad de conexiones con los semejantes y por otro convertir el complicado entorno que nos rodea en una compleja trama de novelas emocionantes.

Estas rutas están hechas de "dirección" y "motivo" pero lo interesante es que sesgan nuestra visión del mundo, habilitando unas pocas formas de entender y deshabilitando muchas otras. Es decir, estamos conectados y somos simples, pero al costo de ser muy primitivos, de cerrar muy rápido la discusión dentro de nuestra cabeza.

Rorschach se había encontrado con el mismo problema y en realidad él lo resolvió de un modo mucho mas elegante, ideando un sistema de psicodiagnóstico muy refinado y aun vigente, según el cual al conocer los patrones de un sujeto éste se nos vuelve predecible.

Es que el "aparato" psíquico huye de lo complicado como los objetos de Aristóteles huyen del vacío y antes de que cante el gallo ya le ha dado alguna complejidad, es decir ha hecho emerger alguna forma de nuevo ordenamiento que clausura la ansiedad, que ordena la percepción, que hace, en definitiva, mas tragable la vida.

Como funciona esto en términos de la llamada "creación colectiva", como dice Casacuberta?

En eso esto estoy pensando, mientras termino el libro.

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23 de Julio 2007

WEB 2.0

Impecable PPT encontrado en el blog de nuestra alumna Cronopio Venesio!

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17 de Julio 2007

Burbujas en los pasillos

Burbujas En dos días me leí "Redes, burbujas y promesas. Algunas reflexiones críticas acerca del proyecto Sociedad de la Información y la nueva economía" del colega Diego de Charras, una interesante visión que fue premiada como una de las mejores tesinas de la Carrera de Ciencias de la Comunicación.

Si bien entiendo que buena parte fue escrita antes del 2002 y que podemos concederle que no podía adivinar toda el agua que pasaría debajo del puente en este último lustro, existe un post scriptum con alguna información actualizada respecto a las últimas megaconferencias del tema, donde se ha discutido el asunto a nivel internacional.

Diego y yo sabemos que nuestras visiones del asunto no comulgan, lo que por suerte nos permite discutir. Mi tesina del 95 (que también mereció un 10 pero de parte del Beto Quevedo), aunque se refiere también al impacto en y de las tecnologías de la información, está mucho más desactualizada todavía y además su edición online incompleta.

Yo he perdido el original en papel y sería inútil ponerlas a la par: lo he leído y subrayado hasta captar lo que entiendo yo son las propuestas principales y creo que su trabajo ha sido muy bueno.

Pero voy a ir al grano o a los granos de esta polenta, que han saltado de la lectura en caliente: quizás algunos de ellos merecen un tiempo de enfriamiento y una discusión personal que ojalá nos demos.

Dejemos de lado la entrada al texto, para apaciguar la lectura y tomar la distancia necesaria, dado que hay algunas consideraciones que el autor o su mentor, el hincha de Nueva Chicago y director de la Carrera de Comunicación Guillermo Mastrini se habrán hecho al calor del trabajo en marcha y que se podrían llamar exageradas; por mencionar alguna: "solo desde la recuperación de la tradición crítica... podrá realizarse un aporte".

Supongo que se debe al entusiasmo y sin duda a una sana confianza en el propio trabajo, pero haré la salvedad de que nunca ha llevado a nada bueno lo del autoelogio. Es como si los psicoanalistas dijeran "solo el psicoanálisis..." y así seguiría la fila...

Vamos al libro-tesina en sí. La hipótesis general es que conceptos como "Sociedad de la Información", "Redes" (sic), "Nueva economía" y otras que el autor pone en la misma bolsa, constituyen mitos o un mito que encubre una situación material concreta y por supuesto opuesta, porque después de todo esa es la función de los mitos.

Por momentos da como brazadas de más y llega hasta la "biotecnología", que es también un fetiche de la literatura social apologética y que para colmo profundiza el escándalo mitológico antes citado. Dice de la biotecnología que "la incidencia económica es casi nula" y "la mayoría de los logros no tuvieron aplicación comercial".

Desde ya aclaro que mi posición es, respecto a este punto, radicalmente distinta. Afirmo además que posiciones apresuradas en este sentido, como la de Diego de Charras acá, pueden conllevar la irresponsabilidad de que los conocimientos en estas áreas claves para el país se vean tan atrasados tontamente; pero esa es otra cuestión, porque no se la explica en el libro ni corresponde al tema de este posteo.

Volviendo al asunto principal del libro, en realidad, según el autor, la red o Internet es una "industria cultural" que, más allá de salvedades, debería ser analizada como toda industria, a saber: desde la economía política, desde la "funcionalidad de la estructura" (?), profundizando la relación entre conceptos como propiedad, clases sociales y poder. No estoy seguro que diría el autor, pero hasta donde yo entiendo esta es una posición postmarxista, lo que escribo sin ningún afán de "etiquetar", pero con la idea de aclarar por donde estamos rumbeando.

Porque según de Charras, dado que la tecnología opera en la práctica convirtiendo fuerza en producción e ideológicamente imágenes en valores autoreferenciales, es que Internet es solo analizable dentro del modo de producción capitalista (industrial), ya que en sí misma no constituye por si un elemento innovador del status quo productivo.

de Charras Pues bien, definido así los puntos de partida, efectivamente no podemos esperar ya más recorrido que el que ilumina la linterna del texto, al punto que ni Castells podrá bifurcar o torcer apenas la traza preestablecida desde el principio.

Los problemas o costos inmediatos de esta matriz de análisis son al menos dos: primero deberá dejarse de lado todo material empírico contrario o inconsistente respecto a la propuesta y luego habrá que olvidarse de cualquier singularidad respeto al material investigado, porque nada aportaría, eventualmente, al cambio de la funcionalidad de la estructura, como dice el autor, salvo (supongo) la ruptura radical del modo capitalista (industrial, repito) que se critica.

Autores como el subvencionado por una textil de Manchester de la familia Engels, que estudiaba en la gratuita Biblioteca de Londres y que muriera si no me acuerdo mal en 1883 no me dejan mentir.

Estos muchachos trabajaban heroicamente por el derrocamiento de la sociedad capitalista, hasta donde he entendido en sus voluminosos textos y puede que no tengamos los cojones hoy día de plantearnos este tipo de cuestiones, pero al menos no habría que desdecirlos.

Entonces vayamos a ver con mas detalle algunas contradicciones: por ejemplo se dice que hay muchos analfabetos, cosa que todos lamentamos, sin embargo ¿no fue el alfabeto una de las herramientas mas formidables para construir el capitalismo que el autor ataca? Cómo se hubieran integrado al consumo y al disciplinamiento social generaciones enteras? ¿Como se podría haber purificado tanto el valor de cambio de los fetiches? Pero más aún ¿Cuando se dijo que la Web se construía para remediar ese asunto? ¿Acaso la ubicuidad de la corriente alterna es responsable de un mundo dividido entre propietarios y trabajadores?

Quizás la biotecnología, la soja transgénica y la estela de ideología que destilan no sean del gusto de Diego, pero ¿quién dijo que estas teorías "proféticas" han agudizado las brechas, la injusticia y el hambre? Hasta donde yo entiendo el problema de la soja es ecológico, pero Dios nos libre de que baje el precio de la soja!

Sugiero que hay que ir despacio con algunas analogías y contigüidades, porque se corre el riesgo de decir que la disminución de la tasa de natalidad se debe a la cacería indiscriminada de cigüeñas. Por ejemplo, decimos que la "burbuja" de Internet "estalló", entonces ¿la WEB 2.0 se convierte en algo explosivo?

Se dice que hay distribuciones injustas de todo tipo y acá y allá se lo conecta en la tesina con Internet, una red que no solo refleja como un espejo la situación, sino que la agudiza. Pero ¿cómo lo probamos? Yo llevo muchos años en los cibers a todas horas y en muchos barrios por una cuestión laboral y si bien el asunto ha merecido investigaciones financiadas, puedo decir que a simple vista el acceso en las grandes ciudades de América Latina a Internet no es una cuestión de clase o de ingreso, como tampoco lo es la tecnología celular.

Podemos estar de acuerdo que el capitalismo ha participado en performatizar los modos de precarización laboral, mi experiencia personal así lo atestigua, pero... ¿cómo conectar eso con la existencia de la Web? Si en todo caso fuera así, ¿que seria lo distintivo respecto a otras herramientas?

Para de Charras lo que cuenta es la concentración y la explotación de los trabajadores de contenidos, pero no explica que hacen millones de personas jugando al Counter Strike, chateando, leyendo diarios, consumiendo pornografía, construyendo la wikipedia, acordando agendas o desarrollando software colaborativamente (por mencionar solo algunas aristas) sin cobrar un peso ni pagándoselo a nadie.

Se me dirá que 30 centavos la hora de ciber o que los contenidos alguien se los apropiará...., o que la venta de publicidad, pero en todo caso la economía de la atención (Goldhaber) no parece ser un tema del que podamos esperar mucho, según se nos dice.

Que las cosas se concentran no hay dudas, pero no solamente el capital o la injusticia. En la isla de Pascua, en la Rusia stanilista o en la zarista, en las primeras comunidades cristianas o charruas y hasta entre Robinson Crusoe y Viernes se establecieron matrices de distribución asimétrica, con lo que ponerle todo el saco al capitalismo industrial es correcto, pero limitado y llevado al extremo es inexacto.

Voy a dar mis apuradas opiniones, en formato blog y espero que en la medida que podamos seguir discutiendo surjan nuevas preguntas y disensos constructivos.

En primer lugar entiendo que el capitalismo ha entrado en una fase post industrial y quizás mas aun, quimérico. Basta con darse una vuelta por ahí. Su característica central, sí es la de la acumulación, pero la acumulación de marcas y prototipos, es decir, es una cuestión de patentes y hasta donde yo se las patentes son intangibles, salvo el papel en el que se inscriben. El que tenga dudas dese una vuelta por lo pasillos del CONICET o de la Fundación Leloir. Es decir, los objetos que interesan sí son informacionales, cosa que Diego rechaza. Nada más ver hacia donde fluye el dinero, la premisa de la tesina, salta claramente donde se está incubando lo nodal de todo esto.

Por otro lado en este modo de vivir ficcional los simulacros desplazan a las representaciones: las vacaciones son ahora nada más que ir a trabajar de turista. Pensemos el club de barrio que Tinelli monta todas las noches y se me me eximirá de come